Las mujeres que lloran por todo no son débiles sino almas resilientes

Llorar no te hace menos capaz de enfrentar la adversidad

La gente no siempre entiende por qué lloras tanto con una película romántica o cuando alguien te decepciona. Eres una mujer que siente al máximo y aunque para algunos las lágrimas son sinónimo de debilidad, para ti es una forma de ser fuerte.

El llanto es una respuesta natural a la tristeza, la felicidad o el agobio. No es cosa de niños ni tampoco de las mujeres ni de débiles mentales. Tu corazón es fuerte, posees la capacidad de captar detalles del mundo que los demás suelen pasar por alto. Tus sentimientos son intensos pero eso no significa que no te permitan afrontar la adversidad. 

Mientras que algunas personas se han acostumbrado a reprimir las lágrimas para mostrarse fuertes, tú no puedes evitarlas y cuando lo haces, es cuando te sientes incompleta. 

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Tienes una perspectiva tan especial de la vida y aunque a veces puede ser agotador, sabes que es la forma en la que procesas lo que pasa a tu alrededor.

Eres más empática que el resto. Entiendes las emociones como nadie lo que puede hacer que te sientas más pesada y con necesidad de descargarlo todo a través de las lágrimas. Las personas muy sensibles no solo sienten con fuerza sus propias emociones, sino que también “absorben” las emociones de quienes las rodean.

Tienes un corazón puro y al mismo tiempo que estás lidiando con tus emociones, te preocupas porque todos estén bien a tu alrededor

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Lloras porque es necesario para sanar tu alma. Eres honesta contigo misma y eso te permite encontrar la salida cuando el mundo se derrumba.

No eres débil sino un alma resiliente, capaz de encontrar respuestas en tus momentos más vulnerables.

Sin importar que tu corazón se estruje o se rompa en mil pedazos, tu alma se ha vuelto inquebrantable. Has aprendido a sonreír aún en la adversidad y aún cuando sientes que todo se derrumba alrededor, tu resiliencia te ha ayudado a sanar las heridas. Así que no te avergüences ni dejes que nadie te diga que eres demasiado débil.

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