Cuidar de tu salud mental nunca será una exageración

La salud mental debería ser una prioridad para todos por es importante hablar abiertamente de ello

Nos encontramos en un momento crucial en el que la conversación en torno al cuidado de la salud mental está cada vez más abierto. De alguna manera, la pandemia por COVID-19 ha hecho que hablemos de ansiedad, depresión y otros trastornos que nos aquejan y que no nos hacen menos importantes o capaces.

Hablar abiertamente de salud mental es muy importante para romper falsas creencias. Para muchas personas, los trastornos de ansiedad o depresión son "cosa de locos" o de personas de cierto estatus social o condiciones de vida. Sin embargo, se ha comprobado que los trastornos de salud no discriminan y pueden afectar a todos, en diferentes niveles.

De acuerdo con la World Health Organization, la mitad de todas las enfermedades mentales comienzan a los 14 años pero la mayoría de los casos no se detectan ni se tratan. Esto puede llevar a una serie de conductas de nocivas como el consumo de sustancias como alcohol y drogas, así como el riesgo sufrir accidentes o cometer suicidio.

La OMS informó que más de 300 millones de personas en el mundo sufren depresión, un trastorno que es la principal causa de discapacidad, y más de 260 millones tienen trastornos de ansiedad.

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Los trastornos de salud mental no son "cualquier cosa". No es algo que deba tomarse a la ligera o tratarse como si fuese un resfriado común. No es solamente llenarse de frases motivacionales o poner una barrera para que nadie se de cuenta. No existe una respuesta absoluta. Todo es un proceso y cada quien vive una realidad diferente con ellos. 

Especialmente en un año en el que hay desesperanza y un gran agotamiento mental, se ha visto un mayor interés en cuidar la salud mental y desarrollar la resiliencia mental. 

El estigma de la salud mental

Padecer algún trastorno de salud mental hace sientas todo al máximo. A veces te sientes demasiado abrumada por tener esas emociones tan intensas y a veces los señalamientos de la gente hace que creas que estás siendo demasiado dramática.

Quizá has encontrado una solución para entender lo que pasa por tu mente y vivir lo más tranquila posible. Sesiones de meditación, clases de yoga,  hacer ejercicio en casa o incluso acudir a una terapia se han convertido en tu día a día.

Muchas personas no lo entenderán y te llamarán "exagerada" ¿pero sabes qué? ¡No importa! Cuidar de tu salud mental nunca será una exageración y lo que hagas para sanar no le incumbe a nadie más. 

Es momento de normalizar el cuidado de la salud mental y priorizarlo.  Dejemos de subestimar la depresión y la ansiedad. No juzguemos el dolor y la tristeza ajena, ni tampoco comparemos las formas en las que cada uno afrontamos situaciones adversas.

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Hay corazones más frágiles que otros y mentes más susceptibles que otras. No dejes que los demás te hagan sentir mal por tomar terapia o ver en el arte o en el baile una sanación. No eres débil por pedir ayuda ni tampoco eres un fracaso por tener ansiedad, depresión o cualquier otra afección de salud mental. ¡Al contrario! Eres muy fuerte por afrontarlo todos los días, por seguir adelante a pesar de que cargas un enorme peso sobre tus hombros.

Se puede hacer mucho desarrollar la resiliencia mental y salir adelante, aún con algún trastorno. La sociedad debe aprender que no es algo contagioso, ni tampoco invalida a quien la padece. 

Es momento de frenar los tabús en torno a la salud mental. Dejar de ver los trastornos mentales como una debilidad y la terapia psicológica como un tratamiento "para locos". El primer paso está en dejar de avergonzarse y comenzar a hablar abiertamente sobre el tema.

El bienestar psicológico tiene asociados una gran diversidad de mitos negativos por eso para muchos es aún más difícil salir de estos padecimientos. Debemos adoptar una nueva perspectiva y abandonar los prejuicios y actitudes negativas en contra de estas personas.

Pero lejos de tratarse de algo vergonzoso, ir a una terapia es necesario. De hecho, todos podemos (y deberíamos) acudir a una por infinidad de motivos: desde estar pasando alguna situación estresante de la vida, hasta para mejorar algunas habilidades personales o para una toma de decisiones que nos sobrepasa.

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