Ninguna cantidad de ansiedad puede cambiar el futuro así que aprende a tomar el control

Es difícil dejar de pensar en el futuro pero debes tratar de mantenerte en el presente

Como seres humanos, estamos diseñados para estar en alerta máxima ante el peligro, pero al estar tan expuestos a tanta información e imágenes agresivas que nos llegan de todas partes, es fácil que nuestra ansiedad aumente drásticamente y por tanto, no podamos adaptarnos.

Quienes tenemos esta ansiedad, todo el tiempo nos preguntamos qué pasará mañana, en una semana o un año. Como regla, los humanos preferimos la certeza a la incertidumbre. El estrés de no saber cómo se desarrollará una situación puede ser muy intenso y es algo con lo que muchos nos podemos identificar en estos momentos que el mundo está viviendo una de las peores crisis.

De acuerdo con psicólogos expertos de la Universidad de Northwestern, esa incomodidad de salir de tu zona de confort y de lo que ya conoces, es en realidad una experiencia humana muy común, normal y esperada. El problema es que somos criaturas de hábitos, confiamos en las rutinas para proporcionarnos un sentido de orden y calma. Entonces, cuando sucede algo inesperado o no tenemos respuestas ante cierta situación, caemos en crisis. La diferencia está en cómo lo maneja cada uno.

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Cuando tienes ansiedad, es difícil concentrarse en el presente pues sólo piensas en todo lo que podría salir mal después o retrocedes para dar vueltas una y otra vez sobre los errores que cometiste antes.

Sin embargo, ninguna cantidad de ansiedad puede cambiar el futuro. Lo más fácil es decir que debes "calmarte" pero no funciona así. Así que da un respiro profundo y sigue leyendo.

Lo primero es entender que no estás enferma. La ansiedad anticipada no es un diagnóstico de salud mental por sí solo, pero puede aparecer como un síntoma de un trastorno de ansiedad generalizada. Esto es algo que puedes aprender a manejar, incluso por tu cuenta (aunque claro, no dudes en pedir ayuda de un profesional si te sientes sobrepasada)

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Trabaja en aceptar la naturaleza imperfecta de las cosas y aprende a dejar fluir lo que sale mal.

La conexión mente-cuerpo es muy real y su bienestar físico puede tener un impacto en el bienestar emocional. Cosas como el sueño, la nutrición y el ejercicio pueden desempeñar un papel importante en el manejo de los síntomas de ansiedad, incluida la ansiedad anticipatoria.

Confía en que las cosas saldrán a tu favor. Es difícil no pensar en las fatalidades pero hay muchas cosas que aún están bajo tu control y que sabes que saldrán bien pase, lo que pase. Ten la confianza en tu capacidad para afrontar la adversidad. Dado que es casi imposible predecir con precisión el futuro, también podemos inclinarnos hacia la positividad, aunque no creas en ella, trata de programar tu mente con algo que te de esa seguridad.

Mantén hábitos saludables. Recuerda que llevar al límite a tu cuerpo sólo provocará una descompensación que afecta tu forma de ver las cosas. Asegúrate de practicar hábitos saludables. Esto incluye comida, sueño y actividad física y mental. Trata de mantener una dieta sana, libre de productos demasiado procesados; procura comer lo más natural posible y no saltarte comidas.

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