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Cuando dice que llamará y no lo hace

¿Cómo le hacemos contra esta epidemia? ¿Dónde están las personas que dicen que llamarán y cumplen su palabra?

Traigo una penita básica atorada: me miró a los ojos el viernes y dijo “Te llamo el lunes”. ¿Y saben algo? Ya es martes. Y sí, aunque tuve un día ocupado, fui de aquí para allá y no miré todo día mi teléfono, me di cuenta.

A veces una se pregunta si no se estará acostumbrando a las decepciones masculinas. Tanto que cuando dicen algo, ya te esperas que “no lo va a hacer”, y seguro esa misma energía negativa sirve para eso: para que no pasen las cosas.

Hace unos días, platicaba con una amiga que había comenzado a salir con un chico. Y sufría del mismo problema, pero su negatividad era peor: “Conozco este caso, seguro perdió el interés o se encontró a otra”. Digamos que en este mundo, esas cosas son factibles, pero es demasiado pesimismo. Reconozco que aquí entran las mayores diferencias entre hombres y mujeres: nosotras podemos pensar muchas cosas a la vez, cosa que los hombres no pueden y muchos de nuestros problemas vienen de que no entendemos eso. Los hombres hacen compartimentos de las partes de sus vidas.

Por ejemplo, ayer que no llamó, me imaginé algo así:

Y es lo que muchas chicas pensamos, ¿No? Espero que te haya pasado algo similar para que no me hayas llamado… (Y no me digan que no). A veces pensar muy rápido y a diferentes niveles es una tortura a veces, admitámoslo mujeres.

Y también es cierto que hay un poco de soberbia en todo esto. A veces los hombres no nos conocen lo suficiente para estar absolutamente seguros que somos el amor de sus vidas y que no nos perdamos en el mundo de pendientes. Recuerden, tenía una vida antes de conocerlas. Y nos ahorramos un montón de penurias al no tomarlo personal. Algo así como: “Así que no me llamaste ni me enviaste ningún mensaje, está bien, te voy a dar otra oportunidad, aún no me conoces lo suficiente ;)”.

Claro, tampoco se trata de dar muchas oportunidades a lo loco, hay un delicado balance en estas cosas que he de admitir, aún no encuentro. O sea, ¿Vamos a darle una oportunidad más a este chico alto, guapo, gordito y extranjero? No sé, quizás no se la haya ganado. Aún no lo decido.

Lo que sí me doy cuenta es que desde que salí de la universidad, esta dinámica de hombres y mujeres se me ha vuelto muy compleja, ¿Soy la única? Platíquenme, porque me siento como Amèlie en esta escena:

No sé, debe haber hombres a los que no se les vaya la onda. En algún lado, aún no busco abajo de las piedras.

Foto: Okeynigel

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