La revolución de la ortodoncia estética ¿una moda o tratamiento de salud?

En los últimos años la ortodoncia estética aumentó a nivel global, incluso en adultos, sin embargo otras personas lo pueden ver como una moda, aspecto que le puede costar una deformidad en su dentadura

Por Gabriela Vaca Jaramillo

La ortodoncia en Latinoamérica, últimamente ha tenido un desarrollo más común. Hace unos 15 años eran pocas las personas que accedían al tratamiento principalmente por su alto costo y es un tema relacionado directamente con la salud dental e indirectamente con la moda porque a una persona le puede dar cierto estatus, tomando como referencia que en países de Norteamérica y europeos el tratamiento llega a costar hasta los $10 mil.

En Chile el costo del proceso va entre $1000 y $1.500; en México la cifra va de $400 a $800; en Colombia desde los $500 a $1.500; Ecuador desde los $700 a $2.500 y Puerto Rico desde los $4.000 a $4600. Todo ello depende de las clínicas y los procedimientos que haya que hacer durante el tratamiento como radiografías, modelos de estudio, estudio de ortodoncia, colocación de brackets metálicos, controles mensuales hasta finalizar,  retenedores superior e inferior y retiro de brackets al final del procedimiento.

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Nueva Mujer conversó con la especialista en ortodoncia, Lorena Ávila, de Dental International y se analizó el tema de la colocación de brackets y sus avances científicos así como los riesgos al usarlos por moda. Hace poco se veía a los adolescentes sonriendo coloridamente en sus escuelas porque mostraban sus brackets con ligas de colores pero también hay una fuerte tendencia de su uso en persona ya adultas.

Sin embargo, se dan otras situaciones que resultan interesantes en la cuestión de la moda como tal porque existen casos que los pacientes se ponen brackets, independientemente si necesitan o no, con personas que no son calificadas para hacerlo y sucede que la persona asimila en sus pensamientos que llama más la atención al usarlos o quiere parecerse a sus amigos del colegio, de la universidad, incluso en el trabajo. El problema trasciende sobre quien nos pone los brackets porque, a criterio de Ávila, hay diferentes profesionales como el odontólogo general y el especialista.

"Hay una diferencia grande en que el tratamiento haga un odontólogo y un especialista ya que hay ciertos casos sencillos pero otros requieren del conocimiento suficiente de todos los principios de la ortodoncia para obtener buenos resultados y la recomendación es que lo haga el ortodoncista.

Cabe destacar que en tema de ortodoncia se utilizan un sinnúmero de técnicas en brakets por lo tanto el especialista inicia el proceso desde el estudio del caso del paciente. Pensar que un mismo uso de cierto tipo de brackets soluciona todos los casos es erróneo.

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Para entender esto existen diferentes tipos de brackets, el convencional es el metálico con su liga que va alrededor y por lo general éstas las hay de colores o transparentes, también hay brackets metálicos que no tienen ligas y utilizan una compuerta metálica. Por lo tanto hay que hacer un diagnóstico minucioso porque hay pacientes que requieren de estos brackets pero también las opciones se extienden acorde a las necesidades de la persona ya que piden que no se les note mucho y hay los brakets estéticos pero no todos pueden usarlos.

Es por ello que el trabajo del ortodoncista es muy importante para que evalúe el tratamiento ya que no puede complacer los caprichos que tengan las personas para exigirles que les coloquen cierto tipo de brakets. Y como si fuera poco, el tipo de brakets es un tema pero las técnicas a usar tienen un abanico de posibilidades como la de Arco Recto, la MBT, Damon, entre otras", analiza.

El avance científico en esta área de la salud ha tenido un importante crecimiento en cuanto a la calidad, el material y los diferentes procesos para corregir la mala posición de los dientes. "Yo ahora puedo decidir con qué bracket y con qué técnica trabajar para cerrar espacios, por ejemplo. Si tengo un sinnúmero de opciones ya puedo definir el aditamento que quiero para mi paciente. Incluso existen unos micro-implantes que se colocan en el hueso para mover los dientes en el menor tiempo posible, esto ya se conocía hace una década pero no eran utilizados comúnmente. Esta opción resulta mejor porque son menos citas de control, se agilita el proceso, no molesta como los brakets y el resultado es mejor. Pero eso no quiere decir que aún se usen otros aparatos que resultaron innovadores hace 20 o 30 años", detalla.

Los brakets estéticos revolucionaron en estos últimos años, son hechos de diferentes materiales resistentes como zafiro y cerámica pero como todas las técnicas, hay ventajas y desventajas. En este caso, entre los pros: la sonrisa no se le ve tan metálica, no se notan tanto si hay una buena higiene y entre los contras se alarga el tiempo de tratamiento además de movimientos difíciles de los dientes.

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Pero también existen aquellos que se colocan en la técnica lingual, es decir, en las caras posteriores de los dientes. Y si el paciente no quiere que se vean mucho también están los brakets invisibles u otras que no necesitan de estos instrumentos pero no garantizan resolver en todos los casos. Todo depende del buen diagnóstico inicial y de esta manera se puede elegir entre las opciones a las que apunta un caso específico.

En cuanto al tiempo del proceso, Lorena señala que todo depende del caso pero que ninguno dura menos de un año, siendo estos los más sencillos y hasta tres años cuando en el proceso se necesitan cirugías o extracciones. También se puede extender el tiempo cuando se necesita el uso de otros aparatos con el fin de no hacer cirugía y luego se colocan los brakets, por lo general se da en los menores de edad.

Si un joven decide usar los brakets pese a tener una buena dentadura debe saber que estos aparatos siempre van a realizar algún tipo de movimiento y se pueden deformar sus dientes.

"Alguna vez tuve una paciente que me sorprendió porque llegó con los brakets al revés y ella ni siquiera sabía quien le colocó, si era odontólogo u ortodoncista. Al haberlos puesto en una posición incorrecta se hicieron movimientos al revés por lo que tenía la mordida cruzada ", acota Ávila.