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Maternidad 01/04/2021

Efectos negativos de las nalgadas en la vida adulta de tus hijos

Los castigos físico provocan más efectos negativos que positivos

Los castigos físicos como las nalgadas han sido una forma de intentar educar a los niños desde tiempos remotos sin embargo, cada vez se abre más la discusión en torno a los efectos que éstas tienen a la larga.

Muchos padres tienden a verlo como una herramienta eficaz y útil para enseñarles cómo comportarse pero los expertos en salud y desarrollo infantil aseguran que se trata de un castigo que lleva a más resultados negativos que positivos.

Nunca es sólo una paliza

Cortesía

Recurrir a las nalgadas para disciplinar a un niño es una forma de confiar en el miedo para lograr que este tenga el comportamiento que los padres desean. Es una forma de utilizar la agresión para obtener obediencia.

Lastimar a un niño con castigos físicos viene con un impacto emocional que no debemos ignorar y que trae daños a largo plazo en su desarrollo.

La única razón por la que los niños detienen un comportamiento negativo después de recibir una nalgada es por el miedo que les genera. Temen ser golpeados y esto les hace cambiar de comportamiento.

El problema real es que este cambio de comportamiento no significa que realmente entendieron lo que hicieron mal o que realmente se sintieron mal por lo que hicieron.

Las nalgadas desconectan a los hijos de sus padres. Esto conduce a más problemas de conducta y como resultado, a más castigos. Pronto, el niño y el padre entran en un círculo vicioso que solo daña aún más su relación.

“Las nalgadas hacen que los niños se comporten peor a largo plazo. De hecho, se vuelven más difíciles de criar”, aseguran expertos de Desarrollo Humano y Ciencias de la Familia en la Universidad de Texas

Dar nalgadas a los niños conduce a problemas de comportamiento a largo plazo, como baja autoestima y problemas de salud mental.

Agresividad, comportamiento antisocial, problemas de salud mental, baja autoestima, relaciones negativas entre padres e hijos y capacidad cognitiva deteriorada.

Los niños pueden ser demasiado inquietos y necios y la paciencia de los padres tiene sus límites, pero cuando recurren a los castigos físicos no llegan a nada.

Comportamiento agresivo en el futuro

Los niños que reciben castigos físicos tienen más probabilidades de mostrar comportamientos agresivos más adelante en la vida.

Cuando los padres golpean a sus hijos, modelan la agresión y los niños aprenden observando cómo se comportan sus padres. Aprenden que golpear es una forma aceptable de resolver problemas o de reaccionar cuando están enojados. Esto conduce a un comportamiento agresivo hacia otras personas durante la infancia, pero también más tarde en la vida.

Las nalgadas cambian la forma en la que interactúan con el mundo.

Un estudio realizado en más de 160,000 niños durante un período de 50 años reveló en un análisis en el Journal of Family Psychology que las nalgadas se podían asociar con:

Además, cambian la forma en la que los niños activan su sistema de estrés. Algunos investigadores plantean la hipótesis de que este tipo de estrés, llamado “estrés tóxico”, puede causar daño mental e incluso físico al afectar la estructura del cerebro.

Las nalgadas no son tan malos como el abuso físico pero puede terminar en ello. Las investigaciones afirman que el mecanismo de defensa se activa del mismo modo que sucede con el abuso físico”.

Para las personas que recibieron azotes cuando eran niños, el razonamiento puede parecer descabellado después de todo, las cosas resultaron bien, ¿no? Pero también tuvo que ver el resto del entorno en el que crecieron y la educación que recibieron. Además, no significa que deba ser una práctica que siga vigente puesto que hay otros métodos de criar a nuestros hijos.

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