4 mitos y realidades que debes saber sobre vacunar a tus hijos

Existen muchas dudas en torno a la seguridad de las vacunas en niños

Muchas organizaciones de salud aconsejan que los niños reciban vacunas para su salud individual y de los demás. Aunque aún existen muchas dudas en torno a si las vacunas hacen más daño que bien.

Los temores en torno a la seguridad de las vacunas son comprensibles. Muchos padres desconfían de estas vacunas; preocupado por el potencial de riesgos y efectos secundarios a largo plazo. Sin embargo, la investigación muestra que la mayoría de nuestros temores sobre las vacunas son infundados. Aquí te mostramos algunos mitos y realidades en torno a éstas.

Mito: Las vacunas causan autismo.

Realidad: De acuerdo con expertos del Centro de Atención Primaria Pediátrica Rush, no hay relación entre las vacunas y el autismo. El temor generalizado a que las vacunas aumenten el riesgo de autismo se originó en un estudio de 1997 cuyo autor perdió su licencia médica ya que la intención detrás de dicha publicación tenía un incentivo financiero. Las causas del autismo y los trastornos del espectro autista nunca se han establecido pero  definitivamente no tiene que ver con las vacunas. Muchos expertos están cada vez más convencidos de que este se determina antes del nacimiento.

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Mito: no es necesario vacunar tan pronto a los niños.

Realidad: Las enfermedades que estas vacunas previenen son más mortales mientras más pequeños sean por lo que se recomienda aplicarlas en las edades más tempranas. Retrasar las vacunas hasta que los niños sean mayores pone a los bebés y niños pequeños en mayor riesgo de enfermedades potencialmente mortales como la tos ferina, el sarampión y la difteria.

Mito: Las vacunas debilitan el sistema inmunitario de un niño

Realidad: Al contrario, la vacunación fortalece el sistema inmune de un niño. Las vacunas introducen una versión debilitada o desactivada de un virus o bacteria en el cuerpo de un niño, que lo protegerá de ciertas enfermedades en el futuro. Algunas personas temen que este proceso pueda debilitar el sistema inmunitario o hacer que un niño se sienta mal.

Las vacunas exponen el sistema inmunitario del cuerpo a una versión pequeña y debilitada de una enfermedad. Este proceso hace que el cuerpo produzca anticuerpos para combatir la infección, enseñándole al sistema inmunitario cómo combatir la enfermedad.

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Mito: Las vacunas causan las enfermedades que deben prevenir

Realidad: Las vacunas no causan enfermedades ya que no contienen virus activos.

De acuerdo con expertos de la Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología, las vacunas también se conocen como inmunizaciones porque estimulan nuestro sistema inmunitario para producir los anticuerpos necesarios para protegernos de enfermedades, o volvernos inmunes a ellas. Los virus inactivos en las vacunas esencialmente engañan al sistema inmunitario para que piense que existe una amenaza, por lo que producirá esos anticuerpos protectores. En pocas palabras, las vacunas 'imitan' las enfermedades que previenen. Esto induce una inmunidad que es tanto natural como duradera.

El proceso de producción de anticuerpos a veces puede causar fiebre baja o hinchazón leve, pero no las enfermedades reales.

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