8 episodios que no te contaron antes de que tu bebé naciera

Con el aporte del pediatra Leonardo Escobar, te presentamos los escenarios. ¡No te alarmes, son normales!

Seguramente cuando estabas embarazada te hablaron del parto o la cesárea, y sobre cuál nombre pondrías a tu bebé. Compraste pañales, cuna, tetero y sus primeros juguetes. También te comentaron que experimentarías cambios emocionales debido a las hormonas y que cada día sería maravilloso.

Pero existen algunos escenarios con tu bebé que quizás nunca te contaron. El doctor Leonardo Escobar (@pediatraleoescobar), médico especializado en pediatría, compartió 8 de esos escenarios. ¡Pero No te alarmes, son normales!

Le quieres… aunque no lo notes

Y tenerlo claro es vital para que no te sientas mal contigo misma. “Pasé dos meses cuidando, alimentando, cambiando a mi bebé como una autómata, y pensando que, por mucho que hubiera salido de mí, realmente no sabía si le quería. No experimentaba sentimientos. Hasta que a los dos meses tuve que llevarle a urgencias con 40 grados de fiebre. Ahí me quedó claro que amaba a mi hijo por encima de todas las cosas", narra el especialista en palabras de una madre.

Es importantísimo el tipo de parto que hayas tenido, que influye en la relación con tu hijo en los primeros momento. Si el parto ha sido difícil, también te costará más establecer un vínculo. Además, sufrirás una serie de cambios hormonales que generarán sentimientos contradictorios.

Darle el pecho puede ser doloroso

Seguramente te han contado que amamantar a tu hijo desde el nacimiento es un vínculo único y perfecto. Lo que no te han dicho es que hasta que tus pezones se acostumbren muchas veces hasta duele.

A la mayoría de las mujeres, alguna vez, les molesta al inicio de la lactancia. Si te salen grietas, en la farmacia hay remedios que te ayudarán a curarlas rápidamente. Y ten en cuenta que la mayoría de las veces salen por una mala posición del bebé al pecho. ¿Lo más rápido y lo más efectivo? Consultar con una experta en lactancia materna.

¿Por qué llora tanto?

Los bebés no hablan, ni tienen gestos para expresarse. Su manera de decirnos algo es mediante el llanto. Lloran cuando tienen hambre, si están incómodos por el pis o la caca. También si les duele algo o simplemente cuando están aburridos y quieren estar contigo. Sí, muchas veces lo único que necesitan son bracitos.

Te consume muchísimo tiempo

No es una leyenda urbana: con un recién nacido en casa te levantarás a las 6:00 de la mañana y llegarán las 12:00 sin que hayas tenido tiempo ni siquiera de ducharte. No te sientas mal, les pasa a todas las madres. Hay que reestructurar la organización familiar y la dinámica dentro de la casa. Tienes que darte tiempo y dejarte ayudar por los que te rodean.

Solo quiere estar contigo

¡Es normal! Piénsalo: lleva nueve meses dentro de ti, reconoce tu voz, tu respiración, tu olor, la temperatura de tu piel. Ahí es donde se siente seguro y es normal que, cuando tú no estés, llore, porque le falta su hábitat conocido. Al principio pesa, pero poco a poco tu bebé irá reconociendo y aceptando mejor a tu pareja y a sus hermanitos.

¿Cuánto tiempo va a estar despertándome por la noche?

Depende de cada bebé, de lo efectivo que sea comiendo, de las necesidades de contacto que tenga. Los bebés que están a pecho se despiertan más, por eso muchas madre deciden dormir con el niño para amamantarlo sin tener que levantarse de la cama. En cualquier caso, es prioritario que si no descansas mucho por la noche, aproveches una o dos siestas del bebé para dormir tú también. En estos primeros meses se puede prescindir de muchas cosas, pero de descansar bien jamás.

Te sientes torpe cambiándole el pañal, bañándole o cortándole las uñas

Si no consigues realizar estas tareas sin que tu hijo llore, no creas que es por tu inexperiencia. ¡Es que al quitarle la ropa siente frío, o se siente desprotegido! El mejor truco es calentar todo lo posible la zona en la que lo desvistes. Y también funciona cantarle al niño mientras le cambias, o si le estás bañando: oír tu voz le calmará.

Pero si lo que te aterra, inmoviliza y preocupa es el baño, hay un truco perfecto para mamás sin práctica: poner una toalla gruesa cubriendo el fondo de la bañera. Así tu mano apoyará sobre esa superficie y no tendrás sensación de que el bebé se te resbala. Y fundamental: deja todo lo necesario a mano, para que no sea un caos. Respecto a las uñas, muchas aprovechan cuando el bebé está profundamente dormido para cortarlas, es más fácil para él y para ti.

Te está distanciando de su papá

Con la llegada del bebé cambian las prioridades, lo que afecta a la relación de pareja. El recién nacido debe ser atendido en todo momento, y sus necesidades dominan por completo. Encontrar tiempo para ustedes es difícil, y cuando lo tienes están tan cansados que solo desean dormir. A eso hay que añadir que, durante las primeras semanas, tu vínculo con el bebé es tan fuerte que el padre suele sentirse excluido.

Estos son solo escenarios que, manejados con paciencia y en unión familiar, serán superados en poco tiempo. No te alarmes si frecuentas algunos, lo más importante es que puedas ocuparte y disfrutar la compañía de tu bebito.

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