Un mundo sin carne debido a las sequías y otras reflexiones audiovisuales

Entre realidad y ficción, hay películas nos hacen reflexionar sobre el medio ambiente y el entorno… hasta llevarnos a los escenarios más apocalípticos.

Amo el cine — nunca me cansaré de decirlo —. Sean historias de ficción o documentales, cortometrajes o largos, las películas nos dan la oportunidad de reflexionar sobre nuestro entorno.

Este tipo de producciones no son las más distribuidas, sin embargo, existen espacios dedicados específicamente a filmes de esta índole. Uno de ellos es el Festival Internacional de Cine y de Medioambiente de Zaragoza — también conocido como Ecozine.

El periódico El País hace mención de las películas sobresalientes en la versión más reciente de este festival, en donde destacó la presencia de América Latina.

[Se pudo ver]  la comunidad de la Amazonía boliviana unida para proteger una zona que está en peligro de ser talada por madereros ilegales […] varias imágenes del centro de Quito revelan que la política que se implementa en la capital ecuatoriana contra los comerciantes ambulantes parece tener como fin destinar el espacio público solo para la élite.

Entre todos los materiales audiovisuales llamó la atención un cortometraje ficción que expone un posible apocalipsis sin carne de vaca en Argentina.

Vacas, un vacío lleno de carne tiene como eje central la carne de res, que tanto aman en aquel país. Invita a reflexionar sobre qué pasaría si, por las sequías o el cambio climático, las vacas dejan de existir. Un panorama que pocos se detienen a considerar cuando disfrutan su asado.

México fue representado por Jorge Mencos, con Atarraya, corto que retrata la relación del hombre con la naturaleza a través de un pescador, cuya actividad se ve alterada por el encuentro de un ente que proviene del mar. Una representación del hombre y la naturaleza en sus procesos de purificación.

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En el caso del documental, Colombia presentó Detrás de la sequía del Casanare, que narra la historia de un pueblo que vive sin agua desde hace más de 3 años. La sequía de 2014 fue “el tiro de gracia” que afectó a la zona, dejando la muerte de miles de animales a su paso y el desplazo de familias a otras regiones del país.

Cuando los medios hablaban solamente del cambio climático, hace ya varias décadas que campesinos e indígenas sufrían los efectos de la actividad petrolera presente de forma masiva en la región ~señala la productora Amandine D’elia.

Así es como el cine sirve como plataforma para todas estas historias, que son el reflejo de una realidad o de posibles escenarios que podemos evitar. En el caso concreto del documental, funciona como denuncia a la situación política y social que tanto afecta al medio ambiente, a todos aquellos que lo habitan.

Hagamos un esfuerzo de apoyar a este tipo de producciones, compartirlas y comentarlas, para generar cada vez más consciencia ambiental.