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Razones por las que ‘El juego del calamar’ apunta a ser lo más exitoso en la historia de Netflix

Te presentamos cuáles han sido las claves para que esta serie se posicione como la mejor de todos los tiempos.

El juego del Calamar se ha convertido en un fenómeno mundial. Una prueba de ello es que desde su estreno el pasado 17 de septiembre no deja de generar popularidad en las redes y en todas partes en las que todos hablan de esta particular y muy perturbadora historia.

Sus guapos actores, la novedosa dinámica de juego, la tan maléfica muñeca coreana, así como las galletas con dibujos en el centro e incluso el número que aparece en las tan simbólicas tarjetas han sido protagonistas de memes que se aprecian por todos lados.

Todo ello y la cantidad de reproducciones han hecho hasta ahora que esta producción sea una de las más exitosas en la historia de Netflix, pero más allá de ello existen otros elementos que no se pueden obviar en esta producción.

El juego del calamar: razones por las que es lo más exitoso en la historia de Netflix

Más allá de las reacciones, esta trama creada por Dong-hyuk Hwang también ha calificado como una de las mejores nunca antes vistas debido a sus argumentos, su hilo conductor y cómo sus realizadores diseñaron cada espacio para que éste no fuera un simple set.

La temática del miedo, frustración, desesperación, intriga e incertidumbre también son visualmente manejados de tal forma que no hay quien pueda resistirse a ver los capítulos que cuenta en esta primera temporada.

Y aunque no es, por lo menos por ahora, muy factible que haya una segunda parte, te revelamos las razones por las que está a punto de ser calificada como la más exitosa de la plataforma streaming.

Posee referencias claves de terror y tortura: Quien ya ha disfrutado de esta producción y de la saga de Saw fácilmente puede entender que ambas poseen elementos similares en cuanto a la presentación de aparatos o juegos de tortura que horrorizan al espectador.

Solo que en esta serie que fue escrita en 2008, se presentan a través de dinámicas infantiles que no poseen tanta maquinaria, pero si crea tensión, caos y mucho miedo por no saber qué pasará y porque es evidente cómo otros quedan sacrificados cuando no califican para las siguientes etapas.

Posee escenarios pocos convencionales y muy estéticos: Esta serie es muy rica o de alta calidad en cuanto a los planos simétricos que ofrece. En cada toma no hay desperdicio, pues se juega con lo dinámico, con movimientos exactos entre cada participante sobre todo la dinámica de las escaleras, así como los juegos de cámara que hacen para crear el ambiente más perturbador previo a la eliminación de los jugadores que no llegan hasta el final.

El color, la banda sonora y demás detalles enriquecen también la historia que evoca a la nostalgia de los juegos infantiles y los combina con una realidad de ambición y poder tan sádica.

La estructura de la trama rompe con todos los esquemas: Las creaciones coreanas por lo general utilizan el recurso de los flashback para ubicar en tiempo y espacio al espectador. Aquí Dong-hyuk Hwang rompe con eso y presenta a unos personajes que poseen una problemática que los aqueja y lleva a formar parte de un juego desconocido sin saber su destino.

Aquí no hay espacio ni tiempo para el desarrollo de sus historias individuales, sino para conocer de sus habilidades y quién será el ideal para ganar.

No hay límites en la trama: Aquí el espectador pasará de lo más romántico o sensible a las muertes desafiantes de una cantidad de juegos que solo tienen como objetivo premiar al más hábil de los 456 participantes.

La violencia no tiene límites y es algo que su creador presenta sin ediciones, por el contrario lo hace todo evidente y muy real en El juego del calamar.

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