Colombia

Margarita Rosa de Francisco habla de cuando ella abortó y no sabía que era delito

La actriz pidió la despenalización del aborto que se debate en la Corte Constitucional.

Margarita Rosa, reconocida por su participación en producciones como ‘Café con aroma de mujer’, es una de las mujeres más reconoidas en el país.

La actriz ha participado en varias telenovelas colombianas. Hace años atrás incursionó en la música, también fue presentadora del reality show Desafío y también se la ha visto en el mundo del cine y las redacciones.

Asimismo, De Francisco es muy activa en sus redes sociales, sobre todo a través de Twitter, plataforma en la que no se guarda sus posturas políticas, convirtiéndose frecuentemente en blanco de polémicas.

Justamente en las últimas horas Margarita decidió hablar sobre el debate en la Corte Constitucional que busca despenalizar el aborto.

La Corte Constitucional tiene hasta este viernes 19 de noviembre para dar el fallo ante las dos demandas que piden que se despenalice al aborto y exigen que este se reconozca como un derecho. Ante esto la mujer mostró su postura luego de revelar que cuando ella abortó ni sabía que era un delito.

Así lo dejó claro en un video en su cuenta de twitter:

“Yo aborté una vez en mi vida y cuándo lo hice, ni siquiera sabía que eso era un delito...Sentí instintivamente que era un derecho que me pertenecía y que no tenía por qué consultar con nadie, con ninguna autoridad (...) Y no fue una decisión fácil” manifestó.

En la misma grabación agregó que: “Esta no es una petición frívola, se trata de reclamar nuestro derecho a decidir abortar con la conciencia plena, como sujetos morales autónomos. Porque abortamos por una razón y no por falta de razón”.

Se espera que este viernes 19 de noviembre se conozca el fallo de la Corte.

En un escrito Margarita Rosa de Francisco confiesa haber abortado

En una columna del diario El Tiempo, la actriz y presentadora Margarita Rosa de Francisco habló sobre un aborto que tuvo. Aunque ella siempre se ha caracterizado por hablar de la no maternidad, hasta ahora no se conocía que hubiera pasado por la interrupción de un embarazo.

Comienza contando que cuando supo que estaba embarazada decidió quedarse con esta noticia para ella misma, pues no se lo dijo al padre de la criatura un joven con el que creyó que se casaría y del que aseguró haber estado “enamorada hasta los huesos”. Sin embargo, había algo que tenía claro, nunca sería mamá.

“Me le medí sin dilemas y sin consultarle, a sabiendas de que ese silencio sería un hecho aún más violento. Quería correr con la total responsabilidad de mi decisión y lo hice así, impulsada por mi rebeldía y mi ambición de ser yo misma, dispuesta a pagar el precio emocional que la vida me cobrara por mi libertad”, escribió.

En el mismo escrito describe lo que hizo, fue a una clínica de mujeres y cuando le preguntaron por los motivos de su decisión, solo respondió “Porque no quiero tener hijos”…”Fue rápido y grotesco. Un tubo de aspiradora me hurgaba el estómago como un roedor, algo de no repetir. Al siguiente día tuve que juntar trozos de alma para armar una cara decente y sacarla a la calle, mientras mis entrañas y mi corazón sangraban, porque abortar, aunque yo lo considere defendible, es […] un acto violento, como también lo es dar a luz”.

Aunque no da mayores detalles de cuándo sucedió, dice que fue cuando era demasiado joven. Además habla de lo duro que es tomar esa decisión “lo brutal no está en la asociación absurda con un asesinato, sino en la embestida frontal del prontuario triste de pecadoras y culpables que nos ha humillado durante siglos. ¡Ser mujer siempre ha dolido! Pariendo, abortando o negándonos a concebir, no tenemos salida”.

Cabe resaltar que en el año 2015, Margarita había hecho una crítica sobre el tema, dijo que si bien el tema es polémico por involucrar la vida como derecho y violarlo es un delito, lo más grave es que es pecado, y que ese pecado sea “exclusivo de la mujer”.

“En la mujer recae el castigo por tener los ovarios para enfrentarse a sí misma en el momento más visceral que pueda existir, al decidir interrumpir el desarrollo de una semilla de vida (cosa bien distinta del acto de asesinar), aún en el caso de haber sido engendrada sin su voluntad. A las mujeres, de verdad, nos ha ido mal en la distribución de los pecados” escribió.

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