La isla de Espíritu Santo, un laboratorio viviente

La isla tiene vestigios de los primeros pobladores de México con casi 127 sitios arqueológicos y una biodiversidad increíble.

La isla de Espíritu Santo en Baja California Sur no sólo posee una gran belleza natural. Este lugar es una de las 244 islas y áreas protegidas del Golfo de California, es considerada un laboratorio natural para investigar la evolución de muchas especies.

Espíritu Santo, en su conjunto insular, conserva rastros intactos de los primeros pobladores de México. Los vestigios de vida humana encontrados aquí tienen hasta 12 mil años de antigüedad. Sus habitantes fueron indígenas pericúes isleños, según las fuentes históricas.

Se han encontrado 127 sitios arqueológicos entre las islas de Espítitu Santo y La Partida. Los sitios incluyen campamentos, pinturas rupestres, concheros, cuevas funerarias, entre otras maravillas. Los concheros llaman la atención por ser un sitio formados por miles de conchas de moluscos que, después de haber sido consumidas, eran trabajadas por manos humanas.

Entre los restos hallados en los concheros se encuentran además huesos de otros animales marinos como peces, tortugas, delfines, lobos marinos y de otros terrestres. Por esta razón la investigación en esta zona puede ser muy enriquecedora.

Su biodiversidad abarca halcones peregrinos, águilas pescadoras, gaviotas plomo y lobos marinos. Su flora se compone principalmente de cactáceas en sus casi 105 km de extensión. Para llegar hasta la isla hay que navegar casi 25 km del Mar de Cortés. Sin duda es un excelente lugar para entrar en contacto con la naturaleza y nuestros antepasados.

Como todo patrimonio, debemos cuidad la isla de Espíritu Santo porque de ella podemos aprender más de lo que imaginamos.