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Historias de lucha contra el cáncer de mama: Gabriela Rivadeneira enfrentó un diagnóstico con incertidumbre, pero hoy le agradece a este maestro llamado cáncer

Un mes de conciencia y amor sólo podría ser desde un testimonio real.

Gabriela Rivadeneira

Gabriela Rivadeneira una mujer valiente que enfrentó esta enfermedad desde la incertidumbre, el dolor y la resiliencia. En medio de este camino Gaby encontró un motivo para salir adelante, y pese a todos los resultados que recibía a diario ella decidió prepararse y es ahí donde nace Fundación Fuerza Rosa un espacio que busca alianzas entre mujeres y hombres que están o han enfrentado el cáncer de mama.

Por ser un mes de concientización, más no de vulnerabilidad, te queremos contar todo lo que enfrentó Gabriela Rivadeneira junto a su familia, amigos y todo el proceso que hoy le permite ser el sostén de otras mujeres.

¿Cómo empieza esta batalla?

Cuando yo recibí el diagnóstico fue en el año 2014, y gracias a mi tía porque ella me acompañó a mis análisis y yo no tenía mayor interés en conocer que era lo que tenía, pero siempre fue ella la que estuvo respaldándome e insistiendo para saber los resultados. Mi miedo más profundo fue por mi familia, y por todo lo que ellos podían llegar a sentir porque es inevitable pensar en la muerte. Después de recibir el diagnóstico que fue un día jueves al sábado de esa misma semana en una reunión familiar les conté a todos sobre lo que estaba pasando en mi cuerpo. Aunque fue un momento doloroso, también me hizo sentir bien, el saber que hay gente que me ama y respalda, eso me motivó.

Un momento difícil que tocó a tú familia. ¿Cómo fue el proceso junto a ellos?

En este proceso mi familia tuvo mucho miedo, no sabíamos como manejar la enfermedad, sin embargo, uno de los que más se vio afectado fue mi papá, él no aceptaba que mi cabello se había caído, no quería verme así susceptible y débil, su dolor también me afectó, en algún punto también sentí que había rechazo por su parte y eso me deprimía. Actualmente entiendo que mi papi tuvo miedo, y que su miedo a perderme le hacía actuar así, pero sin duda, su amor fue mi fortaleza.

La depresión quizó hundirme, pero mis ganas de vivir me impulsaron

Luego de tantos meses en la lucha contra esta enfermedad poco a poco mi cuerpo y mi mente se iban debilitando, en un punto me di cuenta que estaba hundida en una depresión profunda que me hizo tocar fondo, me quito el sueño, la tranquilidad y todo. Sin embargo, un día dije tengo que salir de esto y busqué ayuda psicológica, pero no fue como esperaba. Entre uno y otro proceso que pueda ayudarme y darme ese alivio que necesitaba encontré el desarrollo personal, y me di cuenta que este momento si me estaba ayudando a sobrellevar toda la enfermedad, me sanó desde la raíz y entendí que yo vine al mundo con un propósito y por algo el cáncer de mama había llegado a mí. Hoy desde esa experiencia lideramos a la Fundación y nos enfocamos en darles amor, respaldo y un lugar seguro para enfrentar esta dura batalla.

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