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Equidad de género 21/05/2021

No son piropos: es acoso callejero y ya estamos cansadas de tener miedo de salir de casa

Estas situaciones humillantes, hostiles e intimidatorias son una antesala a otras formas de violencia sexual.

Solo las mujeres saben la incomodidad que produce ser víctima de acoso callejero cada vez que salimos de casa. La sociedad les llama piropos. La ley, en algunos países, delito, pero se siguen cometiendo con impunidad en la mayoría de ellos.

Sin embargo, no se resume únicamente a recibir un “mamacita” cuando vas caminando. Estos actos se pueden extender hasta miradas lascivas, tocamientos indeseados, gestos inapropiados, insinuaciones sexuales, burlas, persecuciones y hasta exhibicionismo.

Todas graves y reprochables porque no deberíamos ser víctimas solo por ser mujeres.

Estas situaciones de injusticia y machismo deben parar.- Pexels.

No son piropos, es acoso callejero

Según un estudio de L’Oreal, citado en Telva, una de cada tres mujeres es victima de acoso callejero cuando sale a la calle.

Para los expertos, esto es fácil de identificar: “cualquier increpación de un hombre a una mujer en el espacio público es acoso callejero. Que el hecho en sí moleste a la mujer o no, que le parezca que no es grave o que es una tontería, no marca que lo sea”, reseña la misma fuente.

No son “exageraciones” de las mujeres. Estos actos de acoso producen frustración e impotencia, ¿cómo defendernos? No nos sentimos seguras en espacios públicos, tanto así que muchas veces evitamos lugares, medios de transporte o reuniones sociales para no ser víctimas, vulnerando nuestro derecho a transitar con tranquilidad.

La mujer no “provoca”, es la víctima.- Pinterest Susana Giosa.

Lo peor es que las mujeres siguen siendo señaladas como las culpables por su actitud o por su aspecto.

La base del acoso callejero es la intimidación y un punto de partida por el que el hombre se cree con derecho a molestar a una mujer. El origen es el mandato patriarcal que le hace al hombre creer que él es el dueño del espacio público y la mujer una intrusa, que al abandonar el ámbito doméstico es ‘natural’ que sufra violencias; de hecho, es natural porque se expone a ellas. , agrega la fuente.

Las soluciones no son fáciles ni tampoco a corto plazo. Los especialistas recomiendan trabajar con actos preventivos, más que reactivos, con campañas de concienciación y educación igualitaria, haciendo énfasis en los derechos individuales de cada quien.

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