Una mujer ha usado el mismo vestido por más de 100 días seguidos a raíz de un nuevo "challenge"

Es difícil que un challenge le deje un mensaje a las personas, pero este de un vestido cambió la vida de una mujer

Cuando un challenge se apodera de Internet, es difícil de ignorar debido a lo rápido que puede volverse viral en las redes sociales, desde bañarse con agua helada hasta usar una almohada como prenda de ropa. Ahora un nuevo desafío ha visto la luz y consiste en usar un vestido por varios días seguidos con el fin de ayudar a salvar el planeta, pero una mujer lo ha llevado al extremo.

Sarah Robbins-Cole ciertamente ha sacado el valor de su dinero con su vestido negro de manga larga y hasta la rodilla, ya que lo usa para trabajar, mientras camina, para relajarse en el sofá e incluso el día de Navidad. De hecho, la mujer de 52 años ha llevado esta prenda hecha de lana de origen sostenible durante 100 días seguidos.

Sarah se unió a este challenge de vestimenta de 100 días el 16 de septiembre de 2020 en un intento por vivir sin moda rápida y ayudar a salvar el planeta, y lo disfrutó tanto que se propuso un nuevo desafío para este año. 

“Para mi sorpresa, usar el mismo vestido durante 100 días seguidos no quitó nada de mi vida. En cambio, me ha inspirado a dar un paso más y no comprar ropa o accesorios nuevos entre el 1 de enero de 2021 y el 1 de enero de 2022”, comentó la mujer. “Me di cuenta de que, a mi edad, tengo ropa para cada ocasión y si necesito un vestido de gala, ¡desempolvo uno que lleva en mi armario desde 1992!”.

Según reseña el portal Mirror, Sarah fue una de las 250 mujeres que aceptaron el challenge de los 100 días, dirigido por una reconocida marca de ropa de Estados Unidos. El vestido fue diseñado para mostrar a las participantes cómo el uso de una sola prenda cambiaría sus hábitos de gasto, reduciría la carga de ropa sucia y al no comprar moda rápida ayudaría a salvar el planeta.

"Vi el challenge por primera vez en las redes sociales y pensé ¿por qué no?" dijo Sarah.

A los participantes se les permitió lavar y secar el vestido durante la noche, pero si estaban despiertos, se esperaba que lo usaran. Y cualquiera que completara el desafío ganaría un vale de $100 para gastar en un nuevo vestido y lana.

Sarah, que acaba de comenzar un año sabático y está en medio de un programa de doctorado en liderazgo educativo, dice que su vestuario repetitivo no solo simplificó su vida, sino que también le enseñó sobre algo que ella llama "efecto reflector".

“El efecto reflector es esa sensación de que todo el mundo te está mirando cuando, en realidad, probablemente no lo estén”, dijo. "Usar el mismo vestido durante tanto tiempo me ayudó a evitar ese sentimiento".

La única parte realmente difícil de todo el desafío, según Sarah, fue tener que publicar una nueva apariencia todos los días en las redes sociales. La mujer dijo: “les advertí a mis compañeros universitarios que aceptaría el desafío porque me verían con el mismo vestido todos los días, lo que podría resultarles extraño”.

Sarah se sorprendió por la cantidad de seguidores que atraía, incluidos algunos hombres muy guapos, que llegaban a sus páginas de Instagram, que temía que no fueran quienes decían ser.

También recibió algunos comentarios íntimos e inapropiados por parte de extraños, a quienes terminó bloqueando. Pero, en general, tuvo una experiencia muy perspicaz y valiosa, diciendo: “el vestido era cómodo, fácil de usar y sin complicaciones. Fue tan sencillo levantarse y vestirse con lo mismo. Me ahorró mucho tiempo y fue sencillo combinarlo con accesorios”.

"Este challenge me hizo pensar en cuánta ropa termina en el vertedero, cuánta agua se usa para lavar el algodón y cómo no sabemos realmente si las prendas que compramos también están hechas de manera ética", concluyó.

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