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Vaca vieja, vaca nueva

El toro luego de aparearse, abandona a su vaca en busca de una nueva, ¡no es el único animal que lo hace!

Hace unos días me encontré en el cable una película de esas de poco temperamento, Someone Like you, donde la guapísima Ashley Judd trataba de hacernos creer que era una mujer abandonable, sufrida y despechada. El pobre personaje se enamora de un colega que luego de llevarla al cielo la hace caer. Nuestra protagonista en medio de su agonía se topa con un documental de animales que describe el comportamiento de los toros, y empieza a escribir un libro que resolvía todos los problemas de las féminas con una simple formula de autoconvencimiento de que el hombre es bestia y no puede quedarse con una sola mujer porque le urge esparcir su semilla por el mundo.

Ocurre que el toro en cuestión perseguía constantemente a una vaca hasta que lograba aparearse con ella, acto seguido ¡no volvía a tocarla nunca más! (¿suena familiar?), esa vaca pasaba a ser la “vaca vieja”, el toro ahora quería “vaca nueva”. Y así la Judd explicaba por que el macho ya no la llamaba.

Ridícula que me pareció la historia me puse investigar para ver si dicho animal existía, como lo imaginé era falso, muchos criadores refutaban la teoría sosteniendo que de ser así se irían a la ruina tratando de buscar tantas vacas para un solo y toro.

Lo divertido es que en la búsqueda de la verdad, me encontré con un libro llamado Animal Husbandry, de Laura Zigman, que es la primera en postular a la teoría de la vaca vieja, ella explica que los machos de la mayoría de las especies mamíferas tienen una definida urgencia por buscar variedad en sus parejas sexuales. Si una rata macho es introducida en la jaula de una rata hembra se observará un alto rango de copulación al principio. Luego progresivamente, el macho se cansará de esa hembra en particular y, aun cuando no existe cambio aparente en la receptividad de la hembra, eventualmente el macho llega a un punto en que la libido es prácticamente nula. Peeeero, si la hembra es removida y es reemplazada por una nueva, el macho inmediatamente recobra su antiguo vigor y entusiasmo.

Así también me encontré con otra teoría “el poder de las feromonas” que graciosamente sostiene la base de la vaca vieja. Dicha explicación versa que eso que llamamos amor no es si no una reacción química que tiene una duración cercana a los 18 meses, ¡sí! un año seis (mmm) tiempo suficiente para quedar embarazada, presentarse a los padres, ir juntos al súper y dejar más de una cosa en el departamento del otro para, finalmente terminar viviendo en uno solo…¿Cómo se mantiene en el tiempo? bueno ahí la sociedad, el acostumbramiento, el que dirán y los hijos hacen lo suyo, tanto como para no darse cuenta que ese toro deseoso ya no esta más.

No conforme con esto hice un sondeo entre mis amigas y amigos y si bien muchas habían sostenido relaciones por más de 18 meses, reconocían que en la fecha límite las cosas empezaron a decrecer.

No sé si esas teorías tienen algo de cierto, la chica de la película buscaba estas justificaciones porque claro, era más fácil aceptar que los hombres dejaban a las mujeres, no que la dejaban a ella… pero es harta la coincidencia ¿no?

¿Cuál será la solución, disfrazarse de vaca nueva, dar leche con otro sabor, buscar un perfume con feromonas ajenas? Vivo en un país donde para suerte de muchos hay tres vacas pastando por cada semental…, pero ojo, a todos nos llega la cuenta algún día y, como decía mi abuela, ¡Ya le caerán las bolas al toro!

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