El acné no es solo un tema de adolescentes, y Gabriela lo vivió en carne propia a los 30 años mientras residía en Estados Unidos. Tras gastar fortunas en productos que solo empeoraban su brote y enfrentar la vergüenza de no querer quitarse la mascarilla, decidió tomar las riendas de su propia curación. “Empecé a cuidarme de manera casera, a mí me sanó”, relata Gabriela, quien transformó su desesperación en un tónico que hoy es el producto estrella de su línea.
El nombre Krev guarda un significado profundo: significa “sangre” en escocés, evocando la capacidad de rejuvenecer y sanar desde nuestra propia esencia, tal como ocurre con los tratamientos de plasma. Lo que comenzó como un lote pequeño para su familia en la fábrica de su novio, Sebastián, se convirtió en un fenómeno de e-commerce que en solo dos años y medio ha cruzado fronteras hasta llegar a Colombia con todos los registros sanitarios.

La filosofía de Krev es clara: combatir el exceso de sebo sin dañar la piel. Gabriela enfatiza que el estrés es el mayor causante del acné hormonal debido al cortisol, y por ello su línea incluye ingredientes potentes como la niacinamida y el ácido salicílico al 3% en sus jabones de día y noche. “Para mí es muy importante siempre cuidar la barrera cutánea”, afirma, explicando que sus fórmulas mantienen porcentajes bajos en tónicos para ser amigables incluso con pieles sensibles o con rosácea.
La marca no se detiene en el acné; ha evolucionado para atender las necesidades de pieles maduras que buscan atenuar líneas de expresión y manchas. Con sueros de ácido hialurónico y contornos de ojos con aplicadores de punta fría, Krev ofrece un ritual completo de “mimo” y cuidado. Gabriela destaca que el uso de la niacinamida es vital en Ecuador para atenuar las manchas causadas por la alta exposición solar y los cambios hormonales.

Un diferenciador clave de Krev es su compromiso con lo natural y la salud integral. Gabriela aboga por evitar pastillas que puedan dañar otros órganos, prefiriendo un enfoque tópico complementado con buenos hábitos. “Soy creyente de no usar pastillas... cuidarnos tópicamente, que no nos va a afectar y no daña ningún otro órgano”, comenta, sugiriendo además el consumo de té rojo como un hábito “religioso” para bajar la inflamación interna.
La innovación no descansa, y Gabriela ha lanzado recientemente su línea Yuki, con fórmulas coreanas producidas íntegramente en Ecuador. Esta nueva apuesta incluye cremas en gel sin fragancia, ideales para hidratar profundamente sin dejar sensación grasosa. “Es una marca donde yo compro las fórmulas coreanas... pero la fábrica es de aquí”, explica, demostrando que la calidad internacional y el orgullo local pueden ir de la mano.

Más allá de los productos, la oven ecuatoriana ha creado un espacio físico: un spa en el norte de Quito donde ofrece limpiezas faciales profundas y aparatología de vanguardia para potenciar los resultados de Krev. Es un lugar diseñado para que las mujeres se sientan protagonistas de su propio proceso de belleza, complementando el tratamiento en casa con manos expertas.
Para el Mes de la Madre, Krev diseñó una caja especial pensada para “mimar” más que para atacar un problema específico, incluyendo cremas corporales y faciales que invitan al autocuidado. Es una invitación a que las mujeres de todas las edades, desde las más jóvenes con acné hasta las madres con pieles maduras, encuentren en Krev un aliado incondicional para proyectar seguridad con su imagen.

Con un crecimiento orgánico basado en testimonios y cambios reales, Gabriela Chiriboga nos recuerda que incluso en los momentos de mayor inseguridad, podemos encontrar la fuerza para crear algo que sane a los demás. “Todo lo que posteo... las fotos del antes y después son reales”, asegura, validando la confianza que miles de ecuatorianos han depositado en su visión.
Krev es el manifiesto de una mujer que decidió no esconderse tras una mascarilla y, en su lugar, creó un camino de luz para miles de pieles más. En cada tónico y en cada sérum, vive la promesa de que la verdadera belleza nace de una piel sana y un espíritu que se atreve a emprender con el corazón por delante.
