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Violencia digital sin freno: ONU Mujeres alerta que los ataques contra mujeres ya se duplican

El nuevo informe de ONU Mujeres alerta que la violencia digital contra mujeres crece con la Inteligencia Artificial, provocando autocensura, ansiedad y agresiones fuera de internet.

Violencia digital sin freno: ONU Mujeres alerta que los ataques contra mujeres ya se duplican
Violencia digital sin freno: ONU Mujeres alerta que los ataques contra mujeres ya se duplican

La violencia en línea contra las mujeres ha dejado de ser vista como un problema que se desarrolla solamente en internet. Hoy, el acoso digital se transforma en miedo, autocensura, ansiedad e incluso agresiones fuera de la pantalla. Así lo confirma el nuevo informe 2026 de ONU Mujeres, Tipping Point: Online Violence Impacts, Manifestations and Redress in the AI Age, que advierte que los ataques contra mujeres en la vida pública han alcanzado un punto preocupante en la era de la inteligencia artificial.

La investigación, publicada en abril de 2026, analizó las respuestas de 641 mujeres de 119 países, entre periodistas, activistas, defensoras de derechos humanos, escritoras y comunicadoras públicas. El estudio revela que la violencia online no solo continúa creciendo, sino que ahora es más sofisticada, más invasiva y más dañina gracias al uso de herramientas de inteligencia artificial.

Violencia digital sin freno: ONU Mujeres alerta que los ataques contra mujeres ya se duplican
Violencia digital sin freno: ONU Mujeres alerta que los ataques contra mujeres ya se duplican (Javier Sanchez Mingorance)

Uno de los hallazgos más preocupantes muestra que el 24% de las encuestadas afirmó haber sufrido ansiedad o depresión vinculadas directamente con la violencia digital, mientras que el 13% reportó haber sido diagnosticada con estrés postraumático (PTSD).

Esto demuestra que el impacto no termina en una publicación ofensiva o en un mensaje agresivo, sino que se convierte en una carga emocional profunda que afecta la salud mental, la seguridad personal y la vida profesional.


Cuando opinar se vuelve peligroso

Las mujeres con mayor presencia pública son quienes enfrentan mayores riesgos. Periodistas, defensoras de derechos humanos y creadoras de contenido suelen convertirse en blanco de campañas coordinadas de odio por expresar opiniones, investigar temas sensibles o simplemente ocupar espacios visibles.

El informe señala que el 41% de las mujeres encuestadas dijo autocensurarse en redes sociales para evitar ser atacada, mientras que el 19% aseguró hacerlo incluso en su trabajo. Entre periodistas y trabajadoras de medios, la cifra es aún más alta, ya que el 45% reconoció limitar lo que publica en internet por miedo a nuevos ataques. En 2020, ese porcentaje era del 30%, lo que representa un aumento del 50% en apenas cinco años.

Esto significa que muchas mujeres dejan de opinar, rechazan entrevistas, abandonan investigaciones o reducen su presencia pública para protegerse. El silencio se convierte en una forma de supervivencia, pero también en una pérdida para la democracia y la libertad de expresión.

Violencia digital sin freno: ONU Mujeres alerta que los ataques contra mujeres ya se duplican
Violencia digital sin freno: ONU Mujeres alerta que los ataques contra mujeres ya se duplican

La inteligencia artificial agrava el problema

Uno de los puntos más alarmantes del informe es cómo la inteligencia artificial ha acelerado la violencia de género digital. Ya no se trata solo de insultos o amenazas, ahora existen aplicaciones que permiten manipular imágenes, crear desnudos falsos o fabricar videos sexuales falsificados conocidos como deepfakes.

ONU Mujeres advierte que estas herramientas permiten incluso simular agresiones sexuales digitales, un fenómeno que especialistas ya describen como “violación virtual”. El informe explica que estas agresiones buscan humillar, desacreditar y destruir la reputación de las mujeres en espacios públicos. Es decir que, en estos casos, la IA ha hecho que este tipo de ataques sean más rápidos, más masivos y más difíciles de detener.

El 12% de las encuestadas reportó haber sufrido la difusión no consentida de imágenes personales, incluidas imágenes íntimas o sexuales, mientras que el 6% fue víctima de deepfakes o contenido manipulado digitalmente. Además, el 27% recibió insinuaciones sexuales no deseadas, imágenes íntimas no solicitadas o mensajes de acoso sexual por privado, una forma de violencia conocida como cyberflashing.

Denunciar sigue siendo difícil

Aunque más mujeres están buscando justicia, el camino sigue siendo complejo. El informe revela que el 25% de las mujeres reportó los ataques a la policía, mientras que el 15% inició acciones legales contra sus agresores, plataformas tecnológicas o incluso empleadores.

En el caso de periodistas y trabajadoras de medios, el 22% acudió a la policía en 2025, más del doble que en 2020, cuando solo el 11% lo hacía. También aumentó la cantidad de mujeres que iniciaron procesos legales, ya que se pasó del 8% en 2020 al 14% en 2025.

Sin embargo, denunciar no siempre significa recibir justicia. Solo el 10% de quienes acudieron a las autoridades logró que se presentaran cargos contra sus agresores. Además, el 27% aseguró haber enfrentado resistencia policial para investigar su caso, y el 24% dijo haber recibido trato revictimizante o culpabilizador por parte de las autoridades.

Violencia digital sin freno: ONU Mujeres alerta que los ataques contra mujeres ya se duplican
Violencia digital sin freno: ONU Mujeres alerta que los ataques contra mujeres ya se duplican (Nataliya Korchmar)

Muchas veces, en lugar de protección, las víctimas reciben preguntas como “¿qué hiciste para provocar esto?”, una respuesta que profundiza aún más el daño.

No es un problema digital, es un problema social

ONU Mujeres insiste en que la violencia digital no puede seguir siendo tratada como una simple pelea en redes sociales. Se trata de una forma real de violencia de género que limita derechos, afecta carreras profesionales y expulsa a mujeres de los espacios públicos. Cuando una periodista deja de investigar por miedo, cuando una activista decide callar para proteger a su familia o cuando una comunicadora abandona las redes para evitar amenazas, no pierde solo una persona, porque pierde toda la sociedad.

En la era de la inteligencia artificial, proteger a las mujeres en internet también significa defender la democracia, la libertad de prensa y el derecho a participar sin miedo. Porque el problema ya no está solo en la pantalla, ahora también se traslada y vive fuera de ella.

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