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Maternidad sin filtros: por qué ser perfecta no te hace mejor mamá

En esta entrevista, la psicóloga María José Vintimilla desarma los mitos de la “madre perfecta” de internet y propone estrategias para criar hijos autónomos desde el amor real y el autocuidado.

Maternidad sin filtros: por qué ser perfecta no te hace mejor mamá
Maternidad sin filtros: por qué ser perfecta no te hace mejor mamá

En un mundo donde el scroll infinito nos bombardea con desayunos estéticamente perfectos, casas impecables y niños que jamás hacen un berrinche, es fácil caer en la trampa de la comparación. Sin embargo, la psicóloga clínica María José Vintimilla, experta en acompañamiento infanto-juvenil, invita a las madres a soltar la capa de superhéroe y abrazar la vulnerabilidad.

La realidad es que los hijos no necesitan una madre perfecta, ellos necesitan una madre real que se canse, que sienta y que, sobre todo, sepa acompañar desde la autenticidad.

Maternidad sin filtros: por qué ser perfecta no te hace mejor mamá
Maternidad sin filtros: por qué ser perfecta no te hace mejor mamá

La trampa del “filtro” y la sensación de insuficiencia

Navegar por redes sociales puede generar una sensación de insuficiencia. Al observar vidas editadas en plataformas digitales, las madres entran en una dualidad peligrosa entre la vida que viven en su día a día y la que ven en la pantalla. Esta comparación constante puede derivar en represión emocional, ansiedad y tristeza al intentar cumplir estándares inalcanzables.

Según María José, cuando las mujeres buscan ser una buena madre bajo la lupa de los estigmas sociales, esa que dicta que debes estar disponible 24/7 y siempre lucir impecable, terminan emocionalmente agotadas.


¿Cómo saber si lo estoy haciendo bien?

Afortunadamente, no existe un estándar específico, pero sí señales de una conexión saludable basada en la afinidad. Un signo positivo es cuando los hijos buscan a su madre para contar sus vivencias porque se sienten escuchados por alguien que no juzga ni etiqueta, sino que acompaña y les permite ser ellos mismos. La maternidad real también se refleja en fomentar la independencia y la autonomía de los niños.

Maternidad sin filtros: por qué ser perfecta no te hace mejor mamá
Maternidad sin filtros: por qué ser perfecta no te hace mejor mamá (Dasha Petrenko)

María José comparte que muchas mujeres se enfrentan al sentimiento de culpa debido a la demanda laboral. Sin embargo, enfatiza que los niños necesitan más calidad que cantidad de tiempo. Una madre que sale a tomar un café con amigas, estudia o trabaja no es una “mala madre”; al contrario, evita caer en una sobreprotección que limita el crecimiento del hijo.

El “contenido vitamina” y el autocuidado sin culpa

La clave para una relación sana con la tecnología es consumir lo que la psicóloga denomina “contenido vitamina”, es decir aquel que nos muestra que la madre puede llorar, caerse y levantarse sin dejar de ser mujer. Es fundamental aprender a descartar aquello que genera distorsión o pensamientos negativos de comparación.

Además, es vital diferenciar entre autocuidado y egoísmo. Darse un respiro o comprarse algo para una misma no debe generar culpa, ya que esto también enseña empatía a los hijos. Si una madre se posterga excesivamente para darlo todo, corre el riesgo de enseñar a sus hijos a olvidarse del amor propio y generar vínculos de dependencia en lugar de amor.

Maternidad sin filtros: por qué ser perfecta no te hace mejor mamá
Maternidad sin filtros: por qué ser perfecta no te hace mejor mamá

Límites y “no negociables”

La crianza real también implica establecer límites claros y ser coherente entre lo que se dice y se hace. María José sugiere manejar “no negociables”, es decir, reglas firmes que se comunican y dialogan con razones racionales. Es normal que los adolescentes se comparen con otros, pero la labor materna es fortalecer su identidad propia frente a las voces externas.

“Déjenle que se enoje”, recomienda la experta, señalando que es sano permitir que los hijos vivan sus emociones y a su vez, también vean a los padres gestionar las suyas con responsabilidad.

Siempre estás a la altura

El mensaje más importante para las madres es recordar que siempre están a la altura. No es necesario estar presente físicamente las 24 horas del día para ser una buena madre, lo que realmente importa es permitir que los hijos desarrollen su propio ser.

Para lograr una maternidad plena, María José sugiere integrar estas prácticas en la vida diaria:

  1. Prioriza el autocuidado: Darse permiso para salir a tomar un café o disfrutar de un momento a solas no es un acto de egoísmo, sino una necesidad para mantener el equilibrio emocional.
  2. Abraza tu humanidad: Reconoce que tienes derecho a sentir cansancio y vulnerabilidad; mostrarte real ante tus hijos les enseña empatía.
  3. Confía en tu voz interna: En lugar de escuchar las exigencias externas o las voces de afuera, comienza a escuchar tu propia necesidad.

El éxito de la maternidad no se mide por la perfección de una fotografía en redes sociales, sino por la capacidad de escucha, la comprensión y el amor que entregamos desde nuestra realidad más honesta. Al cuidarte a ti misma, no solo recuperas tu bienestar, sino que le entregas a tu hijo la mejor versión de su madre.

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