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¿Por qué un “casi algo” duele tanto? La explicación de la dependencia emocional y cómo aprender a soltar

Entender la diferencia entre amor y dependencia es clave para sanar. Exploramos por qué las personas que más nos cuesta superar son las que detonan nuestras heridas de infancia y qué pasos seguir para dejar de priorizar a quien solo nos ve como opción.

¿Por qué un "casi algo" duele tanto?
¿Por qué un "casi algo" duele tanto? (Vincent Vega/Westend61 GmbH)

El corazón tiene procesos que la razón a veces no comprende, pero la psicología sí. Seguramente te ha pasado que terminas una relación de años y, aunque hay tristeza, logras avanzar; sin embargo, aparece un “casi algo” con el que saliste apenas unos meses y te deja con un vacío que parece imposible de llenar. ¿Por qué es tan difícil dejar ir a alguien con quien ni siquiera hubo una etiqueta formal?

En el episodio “Aprende a soltar” del podcast Se Regalan Dudas, la psicóloga clínica Ivana de la Paz, especialista en rupturas amorosas, dependencia emocional y vínculos afectivos, explica que el dolor no se mide por el tiempo compartido, sino por los sistemas que se activaron en nuestra mente y la forma en que nos vinculamos.

Una droga sin sustancia: La adicción al “quizás”

Para entender este caos emocional, la experta invita a definir qué es la dependencia emocional. Se trata de la incapacidad de renunciar a cualquier fuente de seguridad, protección o amor, a pesar del daño que esto ocasione. En las relaciones, puede pasar que intentamos llenar vacíos y carencias de formas incorrectas a través del otro.

La dependencia se caracteriza como un proceso emocional de droga sin sustancia porque es altamente adictivo. Al estar en un vínculo, el cerebro libera neuroquímicos como dopamina y oxitocina, que generan conexiones y una excitación que no queremos perder.


Cuando la relación acaba o se vuelve intermitente, entramos en un periodo de abstinencia real donde surge un miedo aterrador y la idea obsesiva de que “necesitamos” a esa persona.

¿Por qué un "casi algo" duele tanto?
¿Por qué un "casi algo" duele tanto?

El baile de los apegos: ¿Por qué elegimos lo que nos detona?

¿Te has preguntado por qué superas a algunos rápido y a otros no? Según la especialista, las personas que más te cuesta superar son aquellas que más detonan tu sistema de apego. Existen cuatro estilos principales que moldean cómo amamos:

  • Apego Ansioso: Personas que viven en la incertidumbre y el miedo a la pérdida. Se “hacen pequeños”, se anulan e idealizan el amor.
  • Apego Evitativo: Les cuesta mucho trabajo vincularse emocionalmente, suelen alejarse ante los problemas y autosabotear la relación.
  • Apego Seguro: Son personas comunicativas, empáticas y dispuestas a trabajar para mejorar el vínculo.
  • Apego Temeroso (Desorganizado): Una mezcla errática entre el evitativo y el ansioso que afecta aproximadamente al 5% de la población.

Lo curioso es que el ansioso y el evitativo suelen atraerse, formando una dupla donde las heridas se detonan constantemente. Mientras el ansioso busca resolver y acercarse, el evitativo retrocede, alimentando un ciclo de ansiedad que hace que el “casi algo” se sienta como una montaña rusa de la que es difícil bajar.

¿Por qué un "casi algo" duele tanto?
¿Por qué un "casi algo" duele tanto? (Yuri Arcurs peopleimages.com)

“No le gustas, le funcionas”

Uno de los puntos más crudos y necesarios del podcast trata sobre la intermitencia. Esas personas que desaparecen y vuelven con un “like” o un comentario en redes sociales no están demostrando interés real. “A una persona intermitente no le gustas, le funcionas”, aclara Ivana de la Paz.

La dependencia se hace presente cuando el miedo de perder a esa persona es más grande que el miedo de perderse a uno mismo. Si vives esperando todo el día una respuesta y tu bienestar depende de su validación, estás en una dependencia patológica.

En los “casi algo”, basta con que la otra persona satisfaga una necesidad mínima para que la dependencia se detone, sin importar el poco tiempo que lleven conociéndose.

¿Por qué un "casi algo" duele tanto?
¿Por qué un "casi algo" duele tanto?

El poder de soltar

Si sientes que tu autonomía se ha visto afectada, es momento de trabajar. La experta asegura que todos los apegos son modificables y el objetivo es transitar hacia un apego seguro. Esto requiere que cada persona sea consciente de sus acciones, es decir que, el evitativo aprenda a no huir y el ansioso aprenda a racionalizar sus miedos.

Ivana de la Paz menciona que el “contacto cero” si ayuda a sanar. Además, se sugiere:

  1. Hacer una lista de miedos: Exponerte a ellos poco a poco. Si hacías todo con esa persona, empieza a hacer planes sola o con amigos.
  2. Lista de razones: Si sientes la urgencia de volver, escribe por qué querrías regresar y confronta si realmente esa persona te ofrece estabilidad o solo intermitencia.
  3. Observar acciones, no palabras: Valorar a quien es comunicativo y está presente, en lugar de buscar solo la explosividad inicial que a veces confundimos con amor.

Al final, soltar un “casi algo” duele porque lloramos la expectativa, por aquello que idealizamos y a la final no pudo ser. Pero como bien dice la especialista, más vale que te duela un tiempo a que te duela toda la vida.

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