Hay libros que llegan en el momento justo. Libros que no solo cuentan una historia, sino que te sostienen cuando más lo necesitas. Así es ‘La Vida con Chispa’, la obra del ilustrador mexicano Arturo Trejo, una novela gráfica que transforma la tristeza en compañía, la ansiedad en ternura y la soledad en un vínculo que salva.
‘La Vida con Chispa’ es una mirada a la convivencia y transformación, de humano y mascota en el acompañamiento día a día y las sorpresas que eso conlleva. Porque sí, si hay algo que ablanda el corazón de la mayoría de las personas, son los perros.

No se puede decirle que no a esas miradas con ojitos pizpiretos clamando un pedazo de pollito o un trozo de jamón recién cortado. En algún punto de la vida hemos compartido espacio con estos seres leales, y en ese intercambio silencioso, algo cambia para siempre. Pero este libro no nace desde la ligereza. Nace desde un lugar mucho más profundo.
Durante la pandemia, en medio de la incertidumbre, Arturo Trejo comenzó a escribir sin saber que estaba entrando en un proceso de sanación. “Fue un viaje muy bonito, un viaje de autoexploración”, comparte. Lo que parecía un proyecto creativo se convirtió en una reconstrucción emocional: “Armar la historia fue un reto tanto técnico como emocional”.
Y es que, como él mismo recuerda, “fue una etapa de mucha incertidumbre, pero también donde volvimos a reconectar con lo esencial”.

Esa “nube gris” (esa sensación de ansiedad y desorden interno) también tiene un lugar en la narrativa. “Así me imagino internamente cuando estás hundido en la ansiedad”, explica. Sin embargo, en medio de ese caos aparece ‘Chispa’, su perrita, como una luz inesperada:
“Esa maraña se va diluyendo cuando enfocas tu atención en cuidar a alguien más”.
Y entonces ocurre algo casi imperceptible pero poderoso: “Poco a poco dejas de mirar lo negativo y empiezas a ver lo positivo”.

Porque cuando no sabes qué hacer con lo que sientes, a veces basta con una mirada. Cuando todo pesa, aparecen dos ojitos atentos, una colita moviéndose sin condiciones, y algo dentro de ti se acomoda. No hay fórmulas mágicas, pero sí pequeñas certezas: seguir, respirar, estar. No por nada una de las frases más conmovedoras del autor resume esta conexión:
“Las mascotas tienen esta capacidad de verte cuando te sientes invisible”.
Lejos de su estilo habitual de humor, Arturo tomó una decisión valiente: “Si no me estaba saliendo la comedia, mejor hacer una historia sincera y honesta”. Porque al final, como él mismo dice, “uno refleja su estado anímico dentro de su obra”. Y ahí radica la fuerza de este libro: en su honestidad brutal.
Claro que no fue fácil. “La parte más difícil es exponerse”, admite. Porque escribir también es desnudarse emocionalmente: “Mostrarte vulnerable es mostrarte con tus demonios”. En un mundo que evita lo incómodo, él lo pone sobre la mesa:
“La gente no se da la oportunidad de ser vulnerable por miedo”.

Y aun así, decide hacerlo. Decide contar. Decide sentir. El resultado es una obra que no solo acompaña, también guía.
“Hay que darle importancia a lo que realmente la merece: familia, amigos y mascotas”, afirma.
Y deja una reflexión que se queda contigo mucho después de cerrar el libro:
“Todo es pasajero, tanto lo bueno como lo malo”.
Por eso, cuando la vida abruma, su consejo es simple pero poderoso:
“Si te sientes atrapado, detente, respira y mira a tu alrededor”. Porque, aunque a veces no lo parezca, “nadie está solo, solo hay que darse cuenta”.

Chispa, más que personaje, es un símbolo. “Es una compañía invaluable”, dice. Y lo confirma con algo que cualquiera que ha amado a un animal entiende:
“Los animales captan cuando estás mal y se quedan contigo”.
Pero también hay una responsabilidad:
“Adoptar una mascota implica convivir, cuidar y estar presente”, porque (como señala) “no es vida tener a un perro amarrado; eso no es cuidado”.
Detrás de esta historia está también el artista. Arturo Trejo, originario de Aguascalientes, creció entre trazos y creatividad dentro del Centro de Artes Visuales.

Diseñador industrial de profesión y caricaturista por vocación, ha construido una identidad única con su proyecto ‘Los Indispensables’, donde mezcla humor, crítica social y emociones cotidianas. Su talento lo ha llevado a colaborar con marcas como Indio, Moleskine, Crayola, así como con figuras como Alex Fernández y Carlos Rivera, además de participar en iniciativas artísticas como CowParade en CDMX.
Sin embargo, ninguna colaboración se compara con la más importante: la que tuvo con su propia historia.
Porque al final, este libro es mucho más que una novela gráfica. Es un recordatorio. Uno profundamente humano:

“Este libro es mi manera de decir que está bien no estar bien, que está bien pedir ayuda, que está bien sentir. Y que, a veces, la chispa que necesitas está ahí, moviendo la cola mientras tú crees que el mundo se cae”.
Y quizá ahí está la verdadera magia: entender que sanar no siempre llega en forma de respuestas, a veces llega en forma de compañía.
