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Síndrome de “Superwoman”: qué es y cómo afecta tu bienestar

El síndrome de “superwoman” o supermujer es la presión por hacerlo todo perfecto. Te contamos cómo identificarlo, entender sus causas y vivir con menos estrés y mucho más amor propio.

Síndrome de la "Superwoman"
Síndrome de la "Superwoman"

Quizás te has sentido alguna vez como una malabarista profesional que sostiene trabajo, familia, amistades, planes de salud, redes sociales… ¡y hasta intentando tener tiempo para ti! Lo que muchas nombran como síndrome de la “superwoman” no es una moda ni un título glamuroso. Es un fenómeno psicológico y social que refleja que nos exigimos demasiado, desde adentro y desde afuera.

Aunque el término no aparece oficialmente en manuales de diagnóstico médico, la idea empezó a usarse con el libro de Marjorie Hansen Shaevitz “The Superwoman Syndrome” para describir a mujeres que sienten la necesidad de hacer todo perfecto y al mismo tiempo.

Síndrome de la "Superwoman"
Síndrome de la "Superwoman"

Y sí, no es exclusivo de mujeres con carrera profesional, hijos o vida pública. Puede aparecer en cualquier realidad donde exista la presión por rendir en múltiples áreas sin pausa.

¿Qué es exactamente este síndrome?

El síndrome de la supermujer hace referencia al fenómeno en el que las mujeres quieren sobresalir en todos los aspectos de la vida, desde el desempeño laboral hasta la familia, la pareja, las redes sociales y el ejercicio físico, creyendo que hacerlo todo “al 100%” es la receta del éxito y la felicidad.


Esta presión no viene solo de expectativas externas, sino de una mezcla de normas sociales, patrones culturales y autoexigencia interna, donde cada logro parece no ser suficiente.

¿De dónde viene esta necesidad de ser “superwoman”?

Primero, vivíamos en un mundo donde los roles estaban bien definidos: el trabajo era fuera de casa y las tareas domésticas, dentro. Hoy, muchas personas realizan ambas cosas (y más) a la vez. Este cambio social ha sido enorme y hermoso, pero también ha traído consigo una presión por lograr todo al mismo tiempo y de manera impecable.

Además, desde niñas muchas recibimos mensajes que terminan convirtiéndose en una voz interna que dice “si no puedo con esto, algo me falta”. Esa voz puede impulsar, pero también agotar.

Síndrome de la "Superwoman"
Síndrome de la "Superwoman"

Las señales más comunes y cómo reconocerlas

Aquí van algunas señales habituales del síndrome de la supermujer descritas por psicólogos:

  • No decir “no”: te cuesta delegar o pedir ayuda.
  • Culpabilidad constante: si algo no sale perfecto, te recriminas.
  • Correr sin freno: sientes que el descanso es un lujo.
  • Pedir aprobación externa: tu autoestima depende de resultados.
  • Multitarea extrema: muchas cosas a la vez, poco enfoque real.

¿Te suena alguno? ¡No estás sola!

¿Qué efectos tiene en tu bienestar?

Puede sonar increíble, pero querer ser excelente en todo tiene un costo real en salud física y emocional. Las investigaciones muestran que esta autoexigencia está vinculada con:

  • Estrés crónico y agotamiento.
  • Insomnio y fatiga persistente.
  • Ansiedad emocional (esa voz interna que no se calla jamás).
  • Pérdida del apetito sexual.
  • Sentimiento de insuficiencia, aunque haya logros.

De hecho, en un estudio elaborado por Deloitte se reporta que el 36% de las mujeres reporta niveles más altos de estrés que el año pasado y tan solo la mitad considera que su salud mental es buena o excelente.

Síndrome de la "Superwoman"
Síndrome de la "Superwoman" (Yakobchuk)

¿Por qué sigue ocurriendo si sabemos que hace daño?

Vivimos en una cultura que celebra la perfección y premia a quienes aparentan “lograrlo todo”. El éxito se mide en productividad, eficiencia y capacidad de responder a cada demanda sin fallar. Pero detrás de ese aplauso constante, muchas veces se esconde una presión silenciosa.

En ese contexto, las mujeres siguen enfrentando una expectativa adicional, además de desarrollarse profesionalmente, en muchos hogares aún recae sobre ellas la mayor parte de las responsabilidades domésticas y de cuidado. Así lo evidencia el informe de Deloitte, Mujeres en el trabajo 2024: Una perspectiva global, que señala que el 50% de las mujeres que viven con su pareja y tienen hijos asumen principalmente las tareas del hogar.

Cuando el reconocimiento social exige excelencia y la realidad cotidiana suma responsabilidades desiguales, el resultado es una “doble carga” que no solo agota, sino que parece exigir superpoderes para simplemente mantenerse al día con todo lo que, culturalmente, se espera que una mujer logre.

Claves para vivir mejor

La buena noticia es que no necesitas renunciar a tu fortaleza ni a tus metas para sentirte mejor. El bienestar no implica hacer menos sueños realidad, sino aprender a sostenerlos sin que te desgasten. Se trata de cambiar la manera en que te relacionas contigo misma y con tus expectativas.

Para empezar, establece prioridades reales: no todo tiene la misma urgencia ni la misma importancia. En ese mismo camino, practica la autocompasión, háblate con la misma comprensión y cariño con que tratarías a alguien que amas profundamente. No eres una máquina de resultados, eres una persona en proceso.

También es fundamental aprender a decir “no”. Negarte a algo no es un acto de rudeza, sino una forma clara de respetar tu tiempo, tu energía y tus límites. Pedir ayuda es otro paso clave. Compartir responsabilidades no te hace menos capaz; al contrario, fortalece vínculos y aligera cargas. Y, por supuesto, celebra el progreso, no solo la perfección.

Al final, la verdadera fortaleza no está en cargar con todo sin descanso, sino en reconocer tus límites, valorar tus logros y buscar apoyo cuando lo necesitas. Porque, en definitiva, ser humana, con virtudes, errores y aprendizajes, es más que suficiente.

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