No es la falta de amor lo que rompe a las parejas, es el silencio financiero.
Hay conversaciones que incomodan, y luego está esa: la del dinero. Muchas la evitan para “no arruinar el momento”, sin darse cuenta de que el silencio es, irónicamente, el principio del fin. Porque en una relación, el dinero no es solo papel; es seguridad, es confianza y, sobre todo, es el combustible de los sueños compartidos.
En entrevista exclusiva, Nadia Jiménez, coach de finanzas personales y mente detrás de Impulso Financiero, nos revela las verdades incómodas que toda mujer debe dominar antes de decir “sí” a una vida en común.

La especialista dejó reflexiones que deberían convertirse en mantra para cualquier mujer que esté construyendo una vida en pareja.
El dinero se enamora (y no a patadas)
Nadia Jiménez es contundente: nuestra relación con la cartera es el espejo de nuestra relación de pareja.
“¿Cómo quieren que algo que llegue a nosotros permanezca si lo tratamos mal?”, cuestiona.
Imagina que tienes un novio al que nunca llamas, del que no sabes su paradero y al que ignoras sistemáticamente. Eventualmente, se irá.

“Lo mismo pasa con el dinero: cuando no te presupuestas, cuando no sabes dónde está, la relación se rompe. Nadie enamora a patadas; al dinero hay que cuidarlo para que se quede”.
Hablar sin filtros: el nuevo acto de amor
Discutir finanzas no es pasar una auditoría, es un ejercicio de empatía. Cada una llega a la relación con una “mochila” de creencias: quizás tus padres sufrieron carencias o, por el contrario, tu pareja creció en la abundancia total.
“Hablen con transparencia y sin juicio. No se trata de quién tiene la razón, sino de construir una colectiva que objetivamente funcione para ambos”, explica Nadia Jiménez.
¿La primera regla de oro? Olvida el “50/50” automático. Si los ingresos son desiguales, la equidad es la clave. Dividir con conciencia y basándose en porcentajes reales es mucho más justo que una división matemática fría.

La pregunta de los 4 millones: ¿Te harías cargo?
El romanticismo suele chocar con la realidad en los momentos de crisis. Nadia Jiménez comparte un caso que nos pone la piel chinita: un matrimonio de apenas 32 años donde ella tuvo que asumir la responsabilidad financiera total tras un accidente de él.
“Es una pregunta fuerte: ¿podría hacerme responsable de mi pareja financieramente y en salud? Aunque haya amor, si no hay estructura económica, los roces destruyen el vínculo”. La previsión no es pesimismo, es el seguro de vida de tu paz mental.

El “Partidazo Financiero”: más allá de quién paga la cuenta
En la era de las red flags, Nadia Jiménez propone buscar green flags en la cuenta de ahorros. Si estás evaluando a un candidato para “el resto de tu vida”, fíjate en estos tres pilares:
- Ahorro constante: Que destine al menos el 10% de su sueldo.
- Visión de inversión: Que conozca instrumentos básicos (como Cetes).
- Plan de Retiro: Si ya tiene un PPR, ¡es un partidazo! Eso habla de alguien que no solo vive el hoy, sino que sabe proteger su mañana.

La regla de oro: El ahorro no es “lo que sobra”
El error más común es intentar ahorrar con las sobras del mes.
“En siete años no conozco a nadie a quien ‘le sobre’ dinero”, bromea la experta. La clave es separar el ahorro apenas recibes el ingreso.
Tu estilo de vida debe sostenerse únicamente con el sueldo fijo. Los bonos, utilidades y aguinaldos son para potenciar metas, no para elevar el gasto diario. Porque cuando el ingreso variable desaparece, es cuando empiezan los problemas de verdad.
Hablar de finanzas no mata el romance; le da una estructura para que dure toda la vida. El amor es el motor, pero una buena planeación es el mapa que garantiza que lleguen juntos a su destino.
