Llegó San Valentín y, para muchas parejas, la fecha llega con sentimientos encontrados. Hay cariño, compromiso y amor, pero no necesariamente deseo sexual. Esta situación, lejos de ser un tabú aislado, es una realidad frecuente en hombres que aman a su pareja, pero no sienten “ganas” de tener intimidad.
El doctor Camilo Aldana, especialista de Boston Medical, clínicas especializadas en salud sexual masculina, explica que este escenario suele generar malentendidos profundos dentro de la relación.
“Es común que la pareja interprete la falta de iniciativa sexual como desinterés o infidelidad, cuando en realidad puede haber un problema de desempeño sexual detrás del ‘no tengo ganas’”, señala el experto.
Bajo deseo sexual y disfunción eréctil: una confusión frecuente
Uno de los principales errores es asumir que la falta de deseo siempre es emocional. Según Boston Medical, existen dos condiciones distintas que a menudo se mezclan:
- Bajo deseo sexual: ausencia de interés o motivación para tener relaciones.
- Disfunción eréctil: dificultad física para lograr o mantener una erección.
El problema surge cuando ambas condiciones se retroalimentan. De acuerdo con datos de la clínica, hasta el 30 % de los hombres atendidos por disfunción eréctil desarrolla también bajo deseo sexual, principalmente por miedo a fallar.
“Ambos problemas suelen coexistir y formar un ciclo disfuncional: el temor al desempeño lleva a evitar el sexo, y esa evitación termina apagando el deseo”, explica Aldana.
En una muestra de pacientes atendidos durante 2025, se encontró que:
- El 86 % de los hombres con disfunción eréctil evita las relaciones sexuales.
- El 60 % se distancia emocionalmente de su pareja, incluso en fechas especiales como San Valentín.
El miedo a fallar: el enemigo silencioso de la intimidad
La ansiedad por el rendimiento sexual es uno de los factores más determinantes en la pérdida del deseo. Cuando el encuentro íntimo se percibe como una “prueba” y no como un espacio de conexión, el cuerpo y la mente reaccionan bloqueándose.
Este fenómeno no solo afecta la vida sexual, sino también la comunicación, la autoestima y la cercanía emocional en la pareja.
Cinco consejos para recuperar la llama en San Valentín
Desde la experiencia clínica, el doctor Aldana enfatiza que la sexualidad va mucho más allá del placer físico:
“El sexo es un espacio donde la conexión se renueva, el deseo se sostiene y la relación se mantiene viva”.
Para que este 14 de febrero marque el inicio de una nueva etapa, el especialista recomienda:
- Cuida tu cuerpo: una alimentación balanceada y la actividad física regular mejoran la circulación y el desempeño sexual.
- Habla sin pena: expresar lo que se siente y escuchar sin juzgar crea un entorno seguro para ambos.
- Atrévete a jugar: explorar nuevas experiencias mantiene viva la curiosidad y rompe la rutina.
- No corras, disfruta: el juego previo, las caricias y los mimos fortalecen la conexión emocional y aumentan el placer.
- Busca ayuda profesional: consultar a un especialista es también un acto de amor hacia la relación.
