Cada 4 de febrero, el mundo reserva un espacio para reflexionar, informar y alertar sobre el cáncer: una enfermedad que nos toca de cerca, que puede aparecer en cualquier edad, género o provincia, pero que también se puede prevenir y tratar con información oportuna. Este Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer no es una fecha de miedo, sino de conciencia, acción y esperanza. Y para comprender mejor qué sucede en Ecuador hoy, miremos cifras que no son solo números: son personas, familias, historias y retos colectivos.
La radiografía actual del cáncer en Ecuador
Según el informe internacional GLOBOCAN, elaborado por la International Agency for Research on Cancer (IARC), parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS):
- Ecuador registró 30.888 nuevos casos de cáncer.
- Hubo 16.158 muertes asociadas al cáncer.
- Un total de 78.878 personas vivían con un diagnóstico de cáncer en los últimos cinco años.
- La tasa de incidencia estandarizada por edad fue de 152,7 casos por cada 100 000 habitantes.
Estos datos muestran una realidad clara: el cáncer está entre las principales enfermedades que afectan la salud pública en Ecuador y requiere atención colectiva.
¿Quiénes están siendo afectados?
Una de las cifras más reveladoras es el riesgo de desarrollar cáncer antes de los 75 años: alrededor del 15,0% de la población ecuatoriana puede enfrentarlo en algún momento de su vida.
Además, la probabilidad de morir por cáncer antes de los 75 años es del 7,3%, lo que significa que buena parte de esos diagnósticos pueden transformarse en historias de lucha, aprendizaje y, con detección temprana y tratamiento oportuno, de sobrevivencia.
¿Qué tipos de cáncer predominan? (Y qué nos dicen estas cifras)
Los datos globales muestran que en Ecuador los tipos de cáncer con mayor número de casos son:
En hombres:
- Cáncer de próstata
- Cáncer de estómago
- Cáncer colorrectal
En mujeres:
- Cáncer de mama
- Cáncer de cuello uterino (cérvix)
- Cáncer colorrectal
El hecho de que el cáncer de próstata y el de mama lideren los diagnósticos refleja dos realidades: por un lado, la importancia de los controles periódicos en adultos; por otro, la necesidad de estrategias enfocadas en prevención y tamizaje oportuno.
¿Y qué causa más muertes?
Cuando las cifras se analizan por mortalidad, los tipos de cáncer que más vidas cobraron fueron:
- En los hombres: Próstata, estómago y pulmón.
- En las mujeres: Mama, cuello uterino y estómago.
En general, entre ambos sexos: estómago, próstata y colorrectal aparecen entre los más letales.
Esto nos muestra que no necesariamente el tipo más diagnosticado es también el más mortal. Por eso, la combinación de cifras de incidencia y mortalidad permite un panorama más completo para planificar prevención, tratamiento y políticas públicas.
Una tendencia que invita a actuar
Los números por sí solos no bastan si no los conectamos con hábitos y sistemas de salud. Según estudios internacionales, cerca del 40 % de los casos de cáncer pueden prevenirse con cambios en el estilo de vida, como:
- No fumar
- Alimentación saludable
- Actividad física
- Evitar consumo excesivo de alcohol
- Exposición solar responsable
Esto significa que, aunque el cáncer es una realidad que nos toca a todos, hay herramientas para reducir el riesgo y mejorar la sobrevivencia, comenzando por la propia educación en salud.
Lo que los datos no siempre muestran, pero sí sugieren
En Ecuador, provincias como Pichincha, Guayas y Azuay históricamente han reportado mayores egresos hospitalarios y casos relacionados con cáncer, lo que podría reflejar tanto una mayor detección como una mayor concentración de población y servicios de salud.
Hasta 2018, el cáncer de estómago fue la principal causa de mortalidad por cáncer en el país, seguido por próstata, lo cual destaca la necesidad de investigaciones sobre factores dietéticos, ambientales e infecciosos que pueden influir en esa mortalidad.
Estimaciones y proyecciones calculan que para 2040 los casos de cáncer en Ecuador podrían superar los 53.000 anuales, reflejando tendencias similares a las globales de envejecimiento poblacional y cambios en factores de riesgo.
Cáncer en jóvenes: un fenómeno no menor
Un aspecto relevante es que, aunque el cáncer es más común en adultos mayores, cada vez más jóvenes enfrentan diagnósticos. Esto es parte de una tendencia global que también se observa en Ecuador, donde algunos tipos, como el colorrectal, muestran incrementos relativos en personas menores de 50 años, especialmente cuando factores como obesidad, sedentarismo y dieta poco saludable están presentes.
Mensajes de instituciones de salud
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la IARC han insistido en que la detección temprana es clave: muchas muertes se pueden evitar si los tumores se detectan en fases iniciales, cuando los tratamientos son más efectivos.
Asimismo, la Pan American Health Organization (PAHO) ha subrayado que el cáncer es una de las principales causas de mortalidad en las Américas, y que las estrategias de control deben incluir campañas educativas, tamizajes sistemáticos y acceso amplio a tratamientos.
Historias reales: más que números
Detrás de estas cifras están historias humanas de personas que han luchado, que han sido diagnosticadas, que han cambiado sus hábitos o que han encontrado en la comunidad el apoyo para seguir adelante.
Por cada número hay un rostro, una sonrisa, un desafío y, con frecuencia, un aprendizaje. Y si bien el cáncer puede ser una experiencia difícil, también puede ser un momento de fortaleza, de solidaridad y de transformación personal y familiar.
Prevención y cuidado: lo que todos podemos hacer
No todo depende de los hospitales o de las cifras nacionales. Cada persona, cada familia y cada comunidad puede adoptar acciones que reduzcan el riesgo:
- Comer frutas y verduras todos los días
- Hacer ejercicio con regularidad
- Evitar el tabaco y el humo de segunda mano
- Mantener un peso saludable
- Hacer chequeos médicos periódicos
- Participar en programas de detección temprana
Un mensaje de esperanza para Ecuador
En este Día Mundial contra el Cáncer, no celebramos la enfermedad, sino la vida: la vida que puede protegerse con información, detección temprana y acciones colectivas.
Los números muestran realidad, pero también abren espacios de acción y cambio.
Porque el cáncer no es una sentencia, sino una llamada a cuidarnos más, a informarnos mejor y a acompañarnos unos a otros en cada paso del camino.
