Salud

Cuando la vida no espera: 168 bebés nacieron en emergencias atendidas por los Bomberos de Quito

Casas, calles y hasta eventos masivos se convirtieron en salas de parto. En cuatro años, los Bomberos de Quito atendieron 168 nacimientos fuera de hospitales, revelando una realidad urgente y profundamente humana.

Los Bomberos de Quito ante una emergencia de parto
Los Bomberos de Quito ante una emergencia de parto Acuden con los implementos correspondientes para brindar seguridad y tranquilidad a la familia.

Dar a luz no siempre ocurre en una sala blanca, silenciosa y llena de equipos médicos. En Quito, decenas de bebés han llegado al mundo en salas de casas, calles, lugares de trabajo, estaciones de bomberos e incluso en medio de eventos masivos. Son nacimientos inesperados, urgentes, llenos de tensión, miedo… y también de esperanza. En muchos de esos momentos límite, el primer rostro profesional que ven las madres y sus hijos no es el de un ginecólogo, sino el de un paramédico del Cuerpo de Bomberos del Distrito Metropolitano de Quito (CBDMQ).

Entre 2023 y lo que va de 2026, los bomberos capitalinos han atendido 168 nacimientos fuera de instituciones de salud, una realidad silenciosa que ocurre lejos de quirófanos y que revela tanto las brechas del sistema como la capacidad humana de responder cuando la vida no espera.

Cuando el parto no avisa y la emergencia llama al 911

La escena se repite con variaciones: una mujer siente contracciones intensas, el tiempo se acelera, no hay traslado inmediato y el parto se desencadena antes de llegar a un hospital. En ese instante, alguien marca el 911, la línea que articula a todas las instituciones de emergencia del país.

“Estamos activados a través del 911, que recibe la llamada y redirecciona la atención según la prioridad”, explica Julieta Hidalgo, médica y responsable de la Brigada Prehospitalaria del Cuerpo de Bomberos de Quito. Desde ahí, ambulancias con personal capacitado se movilizan desde alguna de las 27 estaciones distribuidas estratégicamente en el Distrito Metropolitano.


El sistema integra a Policía Nacional, Ministerio de Salud, municipios y bomberos. Pero cuando se trata de un parto inminente, el tiempo es decisivo. “Acudimos al domicilio, a la vía pública o al lugar donde se encuentre la madre para brindar las primeras atenciones al recién nacido y a ella”, señala Hidalgo.

168 nacimientos en cuatro años: las cifras detrás de la urgencia

Los datos hablan con fuerza. En 2023, el Cuerpo de Bomberos de Quito atendió 64 nacimientos; en 2024, 59; en 2025, 40; y en lo que va de 2026, ya suman 5. La tendencia muestra una disminución progresiva, pero la cifra acumulada revela una realidad persistente.

La mayoría de estos partos ocurrió en viviendas particulares (138 casos), lo que evidencia que muchas mujeres llegan al final del embarazo sin lograr un traslado oportuno. Sin embargo, 14 nacimientos sucedieron en la vía pública, ocho en establecimientos de salud antes de ingresar formalmente, tres en estaciones de bomberos, tres en lugares de trabajo y dos en sitios de concentración masiva, como conciertos u otros eventos.

Cada número representa una historia distinta, una familia sorprendida, una madre enfrentando el momento más decisivo de su vida fuera del escenario ideal.

Calderón, El Condado y el mapa de los partos de emergencia

El fenómeno no se distribuye de forma uniforme en la ciudad. Calderón encabeza la lista con 22 atenciones, seguido por El Condado (15) y Tumbaco (9). En sectores del sur y los valles también se registran cifras significativas: Guamaní (8), La Ecuatoriana, Conocoto y San Juan (7 cada uno), Cochapamba y Chillogallo (6), y Puengasí (5).

Estas cifras reflejan dinámicas urbanas complejas: distancias, tráfico, acceso desigual a servicios de salud y, en algunos casos, falta de información o control prenatal continuo.

¿Cómo se atiende un parto sin quirófano?

A como muchos ya lo imaginamos, los paramédicos no improvisan. Las ambulancias cuentan con kits especializados que incluyen pañales, cobijas, abrigos y material para garantizar un ambiente limpio y seguro, incluso en condiciones adversas.

“No estamos en un quirófano, pero mantenemos un ambiente lo más limpio posible”, explica Julieta. El procedimiento prioriza la estabilidad del recién nacido, el apego precoz, la limpieza básica, el control del cordón umbilical y la evaluación inmediata de la madre.

Una vez estabilizados, se coordina el traslado a un establecimiento de salud cercano para chequeos, exámenes y seguimiento médico. La atención prehospitalaria no reemplaza al hospital, pero muchas veces marca la diferencia entre el caos y la calma.

La calma también salva vidas

Uno de los elementos más importantes en estas emergencias no es un instrumento médico, sino la tranquilidad. “Primero mantener la calma y transmitirla a la madre y al padre”, dice Julieta. Para muchas familias, es la primera vez que enfrentan un parto, y hacerlo fuera de un hospital puede resultar abrumador.

Un caso ocurrido en la madrugada, específicamente a las 3:00, lo ejemplifica. La madre dio a luz en su domicilio tras una contracción intensa. Sin saber qué hacer, llamó al 911. Cuando los paramédicos llegaron, el padre los recibió visiblemente alterado. El bebé ya había nacido.

“El rol del personal es brindar seguridad, explicar cada paso y hacer que los padres sientan que no están solos”, relata Julieta. Esa confianza permite que el miedo se transforme en alivio y que el momento, pese a la emergencia, sea vivido con humanidad.

Emergencias simultáneas: incendios, deslaves y partos

Quito es una ciudad de múltiples riesgos: incendios forestales, inundaciones, deslaves y accidentes de tránsito. ¿Qué ocurre cuando todo pasa al mismo tiempo? La respuesta está en la organización interna.

El Cuerpo de Bomberos cuenta con brigadas especializadas: forestales, inundaciones y prehospitalarias. Cada una opera de manera coordinada, con puntos estratégicos que permiten responder según la ubicación del evento. “Actuamos de forma oportuna, de acuerdo con el nivel geográfico donde se encuentre el paciente”, explica Hidalgo.

Así, mientras unos equipos enfrentan incendios en zonas rurales, otros atienden partos de emergencia en barrios urbanos.

Más allá de la emergencia: prevención y controles prenatales

Aunque la capacidad de respuesta es clave, la vocera enfatiza un mensaje preventivo. “Es fundamental que las madres tengan controles prenatales y conozcan las señales del final del embarazo”, señala. El desconocimiento o la falta de seguimiento médico puede derivar en partos no planificados fuera de instituciones de salud.

Reconocer las contracciones regulares, la ruptura de la fuente o los signos de alarma permite acudir a tiempo a un centro médico. Sin embargo, cuando eso no ocurre, los bomberos están listos.

Atención humanizada: el valor invisible del servicio

La palabra se repite: humanización. No se trata solo de salvar vidas, sino de acompañarlas. “Brindamos una atención humanizada, de calidad y eficaz”, afirma Hidalgo. Esa filosofía busca que las personas confíen, se sientan seguras y comprendan que, incluso en una emergencia, el trato digno importa.

Para muchas madres, ese primer contacto define cómo recuerdan el nacimiento de sus hijos. En medio del susto, la voz calmada de un paramédico puede convertirse en un ancla emocional.

Nacer en emergencia, vivir con esperanza

Los 168 nacimientos atendidos por el Cuerpo de Bomberos de Quito no son solo estadísticas. Son historias de vida que comenzaron en circunstancias inesperadas y que demuestran que, cuando la ciudad se articula, la emergencia puede transformarse en oportunidad.

Mientras Quito duerme o despierta, mientras el tráfico avanza o las sirenas suenan, hay hombres y mujeres preparados para recibir la vida donde sea necesario. Porque a veces, nacer no espera… y alguien tiene que estar ahí.

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