En Inglaterra, algo importante está ocurriendo en las aulas. Más allá de matemáticas, ciencias o literatura, las escuelas están reforzando una enseñanza que atraviesa la vida cotidiana: el respeto hacia las mujeres y las niñas. No se trata de una moda ni de una consigna pasajera, sino de una apuesta educativa que busca sembrar relaciones más sanas, justas y conscientes desde la infancia.
Esta iniciativa forma parte del fortalecimiento del programa obligatorio “Relationships, Sex and Health Education” (RSHE), una guía educativa vigente en todas las escuelas estatales inglesas. En ella ya se abordaban temas como la convivencia, el cuidado del cuerpo y las relaciones saludables, pero ahora el énfasis se amplía: identificar la misoginia, cuestionar estereotipos dañinos y promover el respeto mutuo.
Educar para prevenir, no para reaccionar
La decisión responde a una preocupación real. En los últimos años, el Reino Unido ha registrado un aumento en los casos de violencia contra mujeres y niñas. Frente a ello, el gobierno ha optado por una estrategia clara: la prevención comienza en la educación.
Desde edades tempranas, niños y adolescentes aprenderán a reconocer actitudes irrespetuosas, a comprender qué es el consentimiento, a diferenciar la ficción de la realidad —especialmente en el consumo de contenidos digitales— y a construir vínculos basados en la empatía y la igualdad. La idea no es señalar culpables, sino formar ciudadanos críticos, responsables y respetuosos.
¿Qué se enseña realmente en las aulas?
Lejos de los mitos que circulan en redes sociales, no se trata de imponer ideologías, sino de enseñar habilidades para la vida. Entre los contenidos que se refuerzan están:
- Cómo identificar comportamientos misóginos o discriminatorios.
- Qué significa una relación sana y respetuosa.
- Cómo expresar emociones sin violencia.
- Por qué el respeto y la dignidad son derechos universales.
Además, los docentes reciben capacitación específica para abordar estos temas de manera adecuada a cada edad, promoviendo espacios de diálogo seguros y participativos.
Un dato que invita a reflexionar
Según estudios educativos en Europa, los valores aprendidos antes de los 12 años influyen decisivamente en la forma en que las personas se relacionan en la adultez. Por eso, enseñar respeto no es solo una lección ética, sino una inversión social a largo plazo.
Aunque no existe una ley que literalmente ordene “enseñar a respetar a las mujeres”, el mensaje es claro: el respeto no es opcional. Está integrado en el currículo escolar porque es tan esencial como aprender a leer o a resolver problemas.
