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La herida materna vive en el cuerpo: señales emocionales que no deberías ignorar

Vacío emocional, culpa, sobre exigencia y relaciones difíciles pueden tener su origen en el vínculo más temprano de todos.

Transformar la herida materna: un viaje íntimo hacia la reconciliación y la libertad emocional
Transformar la herida materna: un viaje íntimo hacia la reconciliación y la libertad emocional Pexels (Pexels)

Hay libros que no se escriben: llegan. Así lo explica la Dra. Lydiana García cuando habla de su libro ‘Transforma tu Herida Materna’ publicado por Grupo Planeta, una obra que, como ella misma dice en entrevista con Nueva Mujer, “me encontró”. No nació desde una estrategia editorial ni desde una tendencia de redes, sino desde años de escucha profunda, de trabajo clínico y de contacto íntimo con historias de madres, hijas e hijos marcados por la separación, el silencio y la herencia emocional.

Psicóloga, consteladora familiar y PhD en Consejería Psicológica, Lydiana García creció en Puerto Rico y ha dedicado su carrera a comprender los traumas familiares y maternos desde una mirada integral: cuerpo, mente, historia y sistema. Su experiencia clínica, sumada a su propia vivencia como madre, fue reveladora.

La herida materna: cómo se forma y cómo impacta en tu vida adulta
Lydiana García Lydiana García

Para García, la herida materna no es un concepto abstracto ni una moda emocional. Es una experiencia viva que se gesta en el vínculo más primario: el que tenemos con quien nos dio la vida.

“Tiene que ver con ese vínculo con mamá, ese arquetipo grande que idealmente nos brinda seguridad, guía y amor incondicional”.

Cuando esas funciones no estuvieron disponibles por migración, enfermedad, trauma, violencia, patriarcado o sistemas coloniales, algo queda suspendido dentro de nosotras.


La herida materna, explica, no surge únicamente de una madre “ausente” o “dañina” en el sentido tradicional.

“El vínculo con mamá nunca se rompe; lo que se interrumpe es la relación”, aclara.

Y esa interrupción deja una huella que se manifiesta en el cuerpo y en la vida adulta.

La herida materna: cómo se forma y cómo impacta en tu vida adulta
La herida materna: cómo se forma y cómo impacta en tu vida adulta Pexels

“No recibir ese sostén nos obliga a sobrevivir desde la carencia”.

Uno de los pilares más potentes del libro es la mirada transgeneracional. García nos invita a ampliar la lupa:

“Cuando hablamos de ancestros, no estamos hablando de dos o tres generaciones. Es todo. Lo reciente, lo mediano y lo que viene desde los primeros humanos”.

A través de la epigenética y las constelaciones familiares, Lydiana García explica cómo el dolor viaja en el ADN, cómo lo que no fue visto busca ser incluido.

“Desde ese amor por pertenecer al sistema, decimos: yo por ti, tú no pudiste, pues yo lo hago”.

La herida materna: cómo se forma y cómo impacta en tu vida adulta
La herida materna: cómo se forma y cómo impacta en tu vida adultaLa herida materna: cómo se forma y cómo impacta en tu vida adulta Pexels

La herida, explica, no siempre se manifiesta como un recuerdo claro. A veces se siente como un vacío en el cuerpo, un malestar persistente en el estómago, dificultad para expresarse, culpa, síndrome del impostor o una sensación constante de no ser suficiente.

“Nos dejamos para lo último, trabajamos de más, buscamos relaciones que perpetúan esa idea”.

La herida materna no solo se piensa: se vive, se somatiza, se repite.

“Cargamos historias que no comenzaron con nosotras, pero que viven en nuestro cuerpo”.

A través de la epigenética y las constelaciones familiares, la autora explica cómo cargamos historias que no comenzaron con nosotras, pero que viven en nuestro cuerpo.

“Repetimos patrones por amor al sistema, por pertenecer”, dice. A veces, incluso, “somos el síntoma de algo que el sistema quiere sanar”.

La herida materna: cómo se forma y cómo impacta en tu vida adulta
La herida materna: cómo se forma y cómo impacta en tu vida adulta Pexels

Desde esta perspectiva, la herida materna deja de ser un problema individual para convertirse en una memoria colectiva. Y también en una oportunidad. Porque entender de dónde viene el dolor cambia radicalmente la manera en que lo habitamos.

¿Qué es exactamente la herida materna?

Para Lydiana García, tiene que ver con ese vínculo primario que idealmente debería ofrecernos amor, seguridad y guía.

“Cuando ese amor incondicional no estuvo disponible, se crean lagunas emocionales”.

Lagunas que más tarde se expresan como vacío interno, culpa constante, síndrome del impostor, dificultad para poner límites o una tendencia a sobre trabajarnos y abandonarnos en las relaciones.

El cuerpo habla primero. “La herida materna se siente en el cuerpo: vacío, malestar, dificultad para expresarse”, afirma. Y por eso su abordaje no puede ser solo racional.

La herida materna: cómo se forma y cómo impacta en tu vida adulta
La herida materna: cómo se forma y cómo impacta en tu vida adulta Pexels

En ‘Transforma tu Herida Materna’, la autora propone un camino pausado, respetuoso del sistema nervioso.

“No recomiendo trabajar el trauma de golpe; debe hacerse poco a poco”.

La pausa, el descanso y la autocompasión también son formas de sanación. O, mejor dicho, de transformación. Porque García es clara:

“Esta herida no se sana por completo; se transforma”.

No desaparece mágicamente, pero deja de gobernar nuestras decisiones. El punto de inflexión llega cuando empezamos a priorizarnos, cuando los pensamientos de “no soy suficiente” aparecen, pero ya no nos controlan. Cuando podemos poner límites sin culpa. Cuando dejamos de exigirle a mamá que sea quien no pudo ser.

La herida materna: cómo se forma y cómo impacta en tu vida adulta
La herida materna: cómo se forma y cómo impacta en tu vida adulta Pexels

¿Cómo transformar la herida materna?

Parte de ese proceso implica verla como una mujer.

“Aceptar no es justificar; es dejar de vivir desde el resentimiento”, explica.

A veces eso significa tomar distancia. Amar desde lejos. Y entender que la madurez emocional también consiste en soltar expectativas imposibles.

Uno de los capítulos más simbólicos del libro nace de la conexión con la Madre Tierra. Para Lydiana García, la naturaleza es otra fuente de nutrición emocional, una presencia que sostiene cuando el sostén humano no estuvo disponible. Esta dimensión espiritual atraviesa toda la obra como una invitación a reconectar con algo más grande.

La herida materna: cómo se forma y cómo impacta en tu vida adulta
La herida materna: cómo se forma y cómo impacta en tu vida adulta Pexels

“El punto de transformación llega cuando empezamos a priorizarnos”.

Pero el impacto de la herida materna no se queda en lo íntimo.

“Cómo vemos a mamá es cómo vemos a la mujer, a la vida, a la Madre Naturaleza”, afirma.

Sanarla o transformarla es un acto profundamente político.

“Si más personas hicieran este trabajo, habría más respeto y menos violencia”.

Incluso se atreve a decirlo sin rodeos: sanar la herida materna es un acto revolucionario.

La herida materna: cómo se forma y cómo impacta en tu vida adulta
La herida materna: cómo se forma y cómo impacta en tu vida adulta Grupo Planeta

Y aunque hay historias que parecen imposibles, ella lo dice con convicción y emoción:

“Es posible transformar incluso las relaciones más dolorosas”.

Ha visto relaciones profundamente fracturadas, encontrar nuevos lenguajes, nuevos abrazos, nuevas formas de existir sin dolor. “No tienes que seguir viviendo desde ese dolor”, insiste y como ella misma menciona:

“Humanizar a la madre es parte esencial del proceso de sanación”.

Cada generación, dice, hace su parte. “Ahora nos pasaron el batón a nosotras”. Transformar la herida materna no es borrar el pasado, es mirarlo con amor, honrarlo y decidir no heredarlo intacto. Porque cuando una mujer sana, aunque sea un poco, el linaje entero respira distinto.

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