Psico

¿Por qué enero se siente eterno? La ciencia explica el mes más largo del año (aunque no lo sea)

Aunque enero tiene los mismos días que cualquier mes, muchas personas sienten que el tiempo avanza más lento. La neurociencia y la psicología explican cómo la dopamina, la rutina y la atención influyen en esta curiosa percepción colectiva.

Calendario de enero
Calendario de enero La ciencia explica por qué sentimos que el mes pasa más lento.

Enero no tiene más días que otros meses, pero para millones de personas alrededor del mundo se siente interminable. Apenas han pasado unas semanas desde que comenzó el año y ya parece que llevamos meses en él. Esta percepción, lejos de ser una exageración colectiva, tiene explicaciones científicas claras que la psicología y la neurociencia han estudiado durante décadas.

La clave está en comprender que el tiempo no solo se mide con relojes, sino que también se experimenta con el cerebro. La ciencia distingue entre el tiempo objetivo —el que marca el calendario— y el tiempo subjetivo, que depende de nuestras emociones, niveles de atención, motivación y estado mental. Así lo explica una revisión académica publicada por Squillace sobre la percepción del tiempo desde un enfoque psicofisiológico, donde se demuestra que el cerebro no procesa los segundos de forma constante.

El reloj interno del cerebro

Diversos estudios en neurociencia, como los desarrollados por el investigador Warren H. Meck y otros especialistas en percepción temporal, han demostrado que el cerebro posee un “reloj interno” regulado, en parte, por la dopamina. Este neurotransmisor está vinculado al placer, la motivación y la recompensa, pero también a cómo estimamos la duración del tiempo.

Investigaciones clínicas —como las publicadas en Neurología Argentina y revisiones disponibles en PubMed— muestran que cuando la dopamina disminuye, las personas tienden a sobreestimar la duración del tiempo, es decir, sienten que todo dura más. Esto se observa claramente en pacientes con enfermedades que afectan el sistema dopaminérgico, como el Parkinson, quienes perciben los intervalos temporales como más largos de lo que realmente son.


De diciembre acelerado a enero pausado

Diciembre suele estar lleno de estímulos: fiestas, reuniones, viajes, luces, cambios de rutina. Según la psicología cognitiva, la novedad acelera la percepción del tiempo. Cuando el cerebro procesa muchos eventos distintos, siente que el tiempo “vuela”.

Enero, en cambio, suele traer rutina, menos celebraciones y más obligaciones. Esta caída de estímulos reduce la activación emocional y la motivación, generando una sensación de lentitud. Estudios sobre atención y percepción temporal, recopilados en revisiones científicas del sistema nervioso central, confirman que la monotonía alarga el tiempo psicológico.

Rutina, atención y la trampa del reloj

Otro factor clave es la atención. Cuando estamos pendientes del paso del tiempo —esperando el primer sueldo, el próximo feriado o simplemente que termine el mes—, el cerebro amplifica esa sensación. Investigaciones sobre percepción temporal demuestran que cuanto más atención ponemos en el tiempo, más lento lo sentimos.

La ciencia también señala que introducir pequeños cambios —aprender algo nuevo, variar la rutina, moverse más, planificar actividades agradables— ayuda a que el cerebro registre más experiencias y acorte el tiempo subjetivo.

Enero, entonces, no es el mes más largo del año: es el mes que nos obliga a bajar el ritmo, reorganizarnos y comenzar de nuevo. Tal vez no sea eterno, sino una pausa necesaria para arrancar con intención.

Tags

Lo Último