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¿Te salió el Niño en la Rosca de Reyes? Lo que significa, lo que implica y por qué es motivo de alegría

Encontrar el Niño en la Rosca de Reyes despierta risas y preguntas. ¿Es una responsabilidad? ¿Buena suerte? Esta tradición simbólica invita a compartir, agradecer y mantener vivos los encuentros familiares.

Panaderías clásicas, proyectos artesanales y propuestas contemporáneas para celebrar el 6 de enero como dicta la tradición
Rosca de reyes Panaderías clásicas, proyectos artesanales y propuestas contemporáneas para celebrar el 6 de enero como dicta la tradición (Cortesía.)

Cada enero, cuando las celebraciones navideñas parecen apagarse, una tradición vuelve a reunir a familias y amigos alrededor de la mesa: la Rosca de Reyes. Más allá del pan dulce y las frutas confitadas, este ritual guarda un momento clave que despierta risas, expectativa y hasta pequeños nervios: encontrar el Niño en su porción. Pero ¿qué significa realmente y qué implica para quien lo recibe?

Un símbolo escondido con profundo significado

La figurita del Niño Jesús, escondida dentro de la rosca, no está ahí por casualidad. Representa el pasaje bíblico en el que José y María protegieron al Niño de la persecución del rey Herodes. Encontrarlo simboliza cuidado, protección y confianza, valores que trascienden lo religioso y conectan con la idea universal de resguardar lo que es valioso.

Para muchas personas, sacarse el Niño es interpretado como una bendición para el año que comienza, una señal de buena suerte y de nuevos comienzos. No es una carga ni un castigo, sino un gesto simbólico que invita a vivir el año con gratitud y responsabilidad emocional.

¿Existe una “responsabilidad” al sacarse el Niño?

Aquí la tradición se vuelve flexible y, sobre todo, creativa. No hay reglas oficiales ni obligaciones religiosas estrictas, pero sí costumbres populares que varían según la familia o el grupo de amigos.


La más conocida es invitar algo el 2 de febrero, durante el Día de la Candelaria. En algunos países se preparan tamales; en Ecuador, esta práctica se adapta libremente: una merienda, pan con chocolate caliente o simplemente un nuevo encuentro para compartir.

Otra creencia extendida es que quien se saca el Niño invita la Rosca de Reyes del año siguiente. Esta costumbre no es obligatoria y suele asumirse con humor, como una promesa simbólica de mantener viva la tradición y el encuentro.

Más que reglas, gestos que unen

Algunas personas aprovechan el momento para pedir un deseo, hacer una oración o agradecer por el nuevo ciclo. Otras colocan una imagen del Niño Jesús en casa como símbolo de protección. Todas estas prácticas tienen algo en común: refuerzan el valor del compartir, del tiempo en comunidad y de la alegría sencilla.

Es importante aclarar lo que esta tradición no implica: no trae mala suerte, no genera deudas reales ni exige gastos forzados. La Rosca de Reyes se sostiene en el afecto, no en la presión.

Una tradición que se reinventa

En Ecuador, la Rosca de Reyes ha ido ganando espacio en los últimos años, adaptándose a sabores locales y dinámicas familiares. Más que una costumbre importada, se ha convertido en un pretexto alegre para reencontrarse, cerrar el ciclo navideño y comenzar el año con esperanza.

Sacarse el Niño, al final, no es un problema que resolver, sino una historia que contar. Es una invitación a cuidar, compartir y volver a sentarse juntos alrededor de la mesa, porque ahí —entre risas, pan dulce y afecto— la tradición cobra verdadero sentido.

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