Como cirujana plástica, llevo más de una década acompañando a mujeres en una decisión profundamente personal: el aumento mamario. He visto cómo, con el paso del tiempo, sus prioridades han evolucionado.
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Hoy ya no se trata solo de volumen o de seguir una moda, sino de lograr resultados que se sientan propios, armónicos y naturales.
Desde hace varios años, muchas de mis pacientes –mujeres activas, mamás, deportistas o simplemente mujeres que viven al 100% su día a día– me expresan lo mismo: quieren realzar su figura sin comprometer su estilo de vida ni su bienestar general. Buscan algo natural, que se vea bien pero que sobre todo se sienta bien.
Por eso, cuando descubrí y comencé a aplicar una nueva técnica quirúrgica llamada Preservé, supe que estábamos entrando en una nueva etapa de la cirugía mamaria. Se trata de un enfoque que redefine por completo lo que entendemos como aumento de busto, ofreciendo una experiencia mucho más amable para el cuerpo y para la paciente.
En qué consiste Preservé
Lo primero que sorprende es la incisión: mínima, casi imperceptible. Esto significa menos trauma en los tejidos, menos dolor y, por supuesto, una recuperación significativamente más rápida. La cirugía se puede realizar bajo anestesia local y sedación, lo cual es una gran noticia para quienes temen la anestesia general o simplemente prefieren evitarla.
Y si esto suena revolucionario, lo es aún más el tiempo del procedimiento: apenas 20 minutos. Sí, 20 minutos para un procedimiento completo, con resultados exepcionales y duraderos. Las paciente puede irse a casa 3 horas después de su procedimiento, caminando moviendo sus brazo y volviendo a sus tareas diarias al siguiente día, sin la sensación de haber pasado por una aumento mamario convencional o un procedimiento más complejo.
Pero más allá de la técnica, lo que realmente me reafirmó la innovación de este método es la filosofía que lo acompaña: preservar. Preservar los tejidos, preservar la sensibilidad, preservar la naturalidad.
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Porque esa es la palabra clave hoy: naturalidad. Atrás quedaron los años de los grandes volúmenes y los cambios drásticos. Hoy, las mujeres optan por implantes más pequeños, más ergonómicos, que se adapten a su cuerpo sin imponerse sobre él.
Los implantes utilizados en este procedimiento son de última generación, diseñados para ofrecer un movimiento más orgánico y una sensación mucho más cercana al tejido mamario natural. Además, son altamente biocompatibles, lo cual reduce riesgos y aumenta la tranquilidad de quienes los eligen.
En términos simples: el cuerpo los acepta mejor, y eso se traduce en un mayor bienestar.
Como médica cirujana, sé que cada innovación debe ser evaluada con rigor, y como mujer, entiendo el valor de sentirnos bien con nosotras mismas sin tener que pagar un alto costo físico o emocional.
Motiva me permite ofrecer un procedimiento mucho más respetuoso con el cuerpo, más eficiente en tiempos y más coherente con lo que las mujeres de hoy están buscando.
No es una moda. Es una respuesta clara a una necesidad real: vivir plenamente, con confianza, sin incapacidades innecesarias. Es poder decir “sí” a un cambio estético sin tener que decirle “no” a nuestra rutina, a nuestros hijos, al trabajo o al deporte.
Hoy más que nunca, la cirugía plástica debe avanzar de la mano de la vida real. Y este nuevo enfoque es una muestra de que sí es posible: menos intervención, una belleza mas auténtica, y más libertad.
Porque ser mujer no es una talla, ni una forma. Es poder elegir, y hacerlo con opciones que cuiden de nosotras, de verdad.