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La virtud de las personas inteligentes que cualquiera puede desarrollar: cuál es y cómo tenerla

Si quieres tener esta cualidad, solo debes poner en práctica algunos consejos.

La escucha activa es una de las grandes cualidades de las personas inteligentes

Las personas inteligentes destacan por muchas cualidades, pero una de las mejores virtudes que comparten es su capacidad de escuchar activamente a otros individuos cuando están hablando.

De acuerdo a la revista Telva, la psicoterapeuta Jenny Maenpaa aseguró en un artículo publicado recién que esto es así porque “son capaces de percibir una interacción de manera integral”.

En lugar de estar, simplemente, en el momento y responder a lo último que dijiste con lo primero que pensaron”, apuntó. Gracias al interés que muestran, alientan a otros a continuar verbalizando.

También hacen sentir valorados a interlocutores y fomentan su confianza, lo que les permite crear vínculos genuinos. No obstante, no hay que ser un genio necesariamente para ser oyente activo.

La realidad es que cualquiera puede entrenar la capacidad para escuchar de verdad a los demás si se tiene la voluntad de hacerlo. ¿Quieres saber cómo? Sigue leyendo para descubrir la forma.

Pasos para volverse un oyente activo como las personas inteligentes

En primer lugar, hay que tener claro que ser la escucha activa va más allá de mirar a la cara a las personas cuando hablan. Se necesitan presencia, atención y, especialmente, mucha empatía.

“La escucha activa es cuando alguien puede escucharte atentamente, captando verdaderamente lo que estás diciendo y sin interrumpirte”, explicó Maenpaa en el texto citado, según la revista.

La escucha activa es una de las grandes cualidades de las personas inteligentes

“Los oyentes activos responden con preguntas porque sienten verdadera curiosidad por lo que estás diciendo. Pueden mantener sus preguntas en la memoria hasta que terminas…”, agregó.

Si quieres convertirte en uno esos oyentes activos que tan bien nos han hecho sentir, a continuación, te presentamos cinco cosas que debes poner en práctica a diario para lograrlo, según Telva.

Cuida tu lenguaje corporal

El primer paso para ser un oyente activo es cuidar el lenguaje corporal. Mirar a la persona a la cara es lógicamente necesario, pero también lo es evitar moverse del lugar o demostrar intranquilidad.

Reduce los distractores

El segundo paso para practicar la escucha activa es restar las distracciones con acciones como poner tu teléfono en silencio. Asimismo, procura mantener la plática en un lugar calmado.

Nunca interrumpas al hablante

Un oyente activo no interrumpe a otros mientras hablan. Así que evita hacerlo en tus charlas. Si quieres entender bien lo que te cuentan, debes aguardar que el otro acabe de hablar para injerir.

La escucha activa es una de las grandes cualidades de las personas inteligentes

Procura nunca juzgar

Un buen oyente nunca juzga. Una forma de evitar hacerlo es dando tu opinión únicamente cuando la solicitan. Hay que recordar que lo importante al oír no es tu sentir, sino lo que te comparten.

Solicita aclaratorias si lo ameritas

Un indicio claro de que has escuchado activamente a otra persona es pedir aclaraciones cuando lo necesitas. Aparte es una manera de demostrar que te importa entender aquello que te contaron.

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