¿Quién pensaría que la historia de un niña podría ofrecer lecciones de vida a los adultos? Matilda de Roald Dahl podrá parecer un cuento infantil pero en realidad nos enseña a lidiar con el mundo adulto a través de temas tan complejos tratados con cierta dosis de inocencia.
El libro fue escrito en 1988 y desde entonces ha tenido diversas adaptaciones para teatro y cine, convirtiéndose en una de las historias más amadas por chicos y adultos.

Matilda narra las aventuras de Matilda Wormwood, una niña genio rodeada de adultos mezquinos e ignorantes a quienes les enseña a no meterse con los sueños e ilusiones de los niños.
La protagonista encuentra la forma de liberarse de su caótico entorno a través de los libros y su gran imaginación, aunque por supuesto también descubre un inesperado poder de telequinesis para jugar algunas bromas a los adultos necios.
Estas son algunas lecciones que nos deja el cuento de Roald Dahl

Los adultos también tienen miedo
En la adaptación musical hay un número que se llama When I Grow Up (Cuando crezca) y es mucho más poderoso de lo que crees. Ahí vemos cómo los niños sueñan con ser mayores para dejar de tener miedo y hacer cosas de grandes como poder quedarse despiertos hasta tarde. Esto por supuesto es parte del concepto inocente de los niños de lo que es ser adulto.
Y es que después escuchamos a la maestra Miel (Miss Honey) cantar sobre querer ser mayor para dejar de tener miedo, siendo que ella es una adulta.

La adultez es una transición aterradora, especialmente porque una persona puede cargar con demasiado peso de una infancia complicada. La edad adulta significa muchas cosas: ajustes, cambios y, lo que es más importante, crecer.
Todos tendremos los días difíciles pero será entonces que aprenderemos a ser el tipo de persona que la versión más joven de nosotros mismos necesitaba.
Puedes hacer cualquier cosa cuando te rodeas de una red de apoyo

Matilda nunca estuvo sola. Quizá sus poderes eran suficientes para darle una lección a los adultos pero en realidad, sus compañeros de la escuela fueron pieza clave para que se armara de valor siempre que dudaba.
¿Y qué hay de Bruce Bogtrotter? Con un poco de ayuda de sus amigos, logró devorar por completo ese pastel de chocolate y dejar callada a la malvada Tronchatoro. Tener a tu red de apoyo cerca siempre será el mejor impulso.
Nunca dejes de soñar

En Matilda, los adultos son despreciables porque consideran que los niños no entienden el mundo. Sin embargo, es gracias a la imaginación de los pequeños que lo entienden todo, incluso mejor que los grandes. La historia también nos presentan a Miss Honey y a la bibliotecaria, quienes a pesar de lo terrible que puede ser el mundo adulto, conservan sus sueños e ilusiones que les permiten seguir avanzando.
Matilda nos enseña que la imaginación nos abre las puertas a un mundo de posibilidades, no sólo para encontrar soluciones inmediatas, sino más importante, entender el problema, resolver y aprender.
