Pareja

Es hora de dejar de elogiar a los hombres por hacer el mínimo esfuerzo para estar contigo

La reciprocidad es un elemento fundamental que no puede faltar en nuestras relaciones.

Hay una cultura de romantizar el mínimo esfuerzo que los hombres hacen para estar en una relación, cuando esto no sea ni una cuarta parte de lo que en verdad deberíamos esperar de una persona realmente involucrada en hacer que prospere, y de un adulto funcional.

Con el empoderamiento femenino, la mujer se ha hecho menos dependiente de ellos y cada vez más autosuficientes, pero de esto, a esperar sobras de amor o de atención, hay mucho trecho. En especial, cuando sus actos no acompañan lo que afirman sus palabras.

Pareciera que todas alguna vez hemos experimentado algún tipo de masoquismo amoroso, en el que no nos atrevemos a soltar a esa persona, pero sabemos que nos está dando menos de lo que merecemos y deseamos, en especial en términos de amor, tiempo, atención, detalles, orgasmos y lealtad.

El mínimo no es baremo

“No recordó nuestro aniversario, pero...”, “Siempre soy yo la que tiene un detalle con él, pero al menos...”. Tenemos que dejar de usar como medición, o referencia, lo mínimo o lo peor.

Eso no nos hace egoístas o creídas, es entender que valemos mucho y que tenemos que estar con alguien que nos devuelva de manera proporcional el amor que le ofrecemos. Atrás debe quedar esa especie de amor platónico tóxico en el que estamos más interesadas, si hay desinterés en el otro.

Aunque claro, la ciencia tiene una explicación para ello. Según una investigación de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, la oxitocina no solo se segrega cuando nos enamoramos. También aparece cuando hay una situación de crisis en la pareja.

“La oxitocina podría promover la atención y la motivación hacia la relación cuando hay una amenaza”, afirman los realizadores a El País, corroborando que cuando las cosas se ponen duras en nuestros romances luchamos y seguimos tirando la cuerda para que sobreviva, no obstante, siempre se rompe.

“Existen diversas teorías en relación a por qué el ser humano tiende a buscar lo menos asequible. Una de ellas está basada en la percepción de una baja autoestima, a partir de la cual se sobravalora e idealiza la figura del otro. Esto provoca que la búsqueda del amor y la aceptación no se gestione de buena manera, insistiendo durante un tiempo prolongado en una relación no correspondida, sin poder encajar el rechazo o la no reciprocidad en la elección”, reflexiona el Dr. Pablo Irimia a la misma fuente.

Por eso, una verdadera demostración de amor propio es dejar de conformarnos con las migajas y abrirnos a amores bonitos, que estén a nuestra altura.

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