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Consejos para perdonarte a ti misma y dejar de castigarte por el pasado

Mereces vivir una vida plena y tranquila, sin recriminarte.

Consejos para perdonarte a ti mismo

Muchas veces pareciera que perdonar a los demás es más fácil que hacerlo con uno mismo, porque constantemente estamos recordando nuestros errores y castigándonos por aquello que no salió tan bien en el pasado.

Esta es una práctica que nos llena de estrés, ansiedad y nos hace profundamente infelices. Estamos flagelándonos y reviviendo ese dolor de manera constante, trayendo agobio adicional, cuando la verdad es que el sufrimiento es mayormente causado por ti mismo.

Sí, porque en la mayoría de las ocasiones es más lo que sucede en nuestra cabeza que en lo que en verdad pasó. En otras palabras, sufrimos más por lo que imaginamos, que por lo acontecido en verdad. Generalmente lo que percibimos como un problema o el peor error de todos, no es así, sino que lo estás masificando en tu interpretación.

Además, gran parte de los problemas no se arreglan con más pensamientos, sino con menos. Dándonos tiempo, una mente clara y en calma y sin tanta autocrítica. Por eso, es válido hacerse una pregunta trascendental:

¿Hay algo que pueda hacer ahora mismo para cambiar el pasado o para influenciar positivamente en el futuro?

Si la respuesta es sí, toma acción. Si la respuesta es no, déjalo ir y no te sigas haciendo daño a ti mismo. Ninguna cantidad de ansiedad va a mejorar el futuro, ni el arrepentimiento va a cambiar el pasado. La paz es la autoaceptación.

Por esto, gran parte de los consejos para perdonarte a ti misma se centran en aceptar que no somos perfectos, lo incontrolable que no pudimos prever, la incertidumbre de lo que sucederá.

Por supuesto que el perdón no es súbito. Requiere de todo un proceso que comienza con ese cambio de percepción, darnos el permiso para avanzar, viviendo el presente y permitiéndonos sentir nuestras emociones.

Igualmente, es importante aceptar responsabilidad por aquello que hicimos mal, sin engañarnos y asumir las consecuencias, lo que incluye pedir disculpas si esto afectó a alguien más y buscar la manera de compensar el daño.

Tras esto, puedes contárselo a un amigo que nos transmita confianza y compasión para ir sanando el dolor, siempre recordando que el error no es un enemigo sino que forma parte del aprendizaje, nos enseña a conocernos y a mejorarnos.

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