Pareja

Razones por las que las relaciones intermitentes no son sanas y debes romper el ciclo

Las personas implicadas están en un duelo constante: sal de ahí.

Relaciones intermitentes

Las relaciones intermitentes más que amor, son sinónimo de apego. Estas son aquellas en las que se termina y se regresa en múltiples ocasiones bajo la excusa idealizada del romance, cuando en realidad es porque no sabemos estar solos.

A lo largo de la historia, la sociedad y la ficción las ha querido vender como ese tipo de parejas que no se rinde y sigue luchando por estar juntos, pero hay que saber identificar cuándo es constancia y cuándo, terquedad.

La verdad es que con el paso del tiempo, además de desgastantes, se van volviendo tóxicas. En especial, porque parten de la dependencia emocional en la que no sé estar contigo, pero tampoco sin ti.

De acuerdo con Mejor con Salud, las personas atrapadas en este tipo de vínculo no consiguen superar todas las fases del duelo de la relación: negación, ira, tristeza, negociación y aceptación, siendo este último donde todos caen.

“Los miembros de las relaciones intermitentes no quieren aceptar que su relación tiene un fin. Por eso, en la fase de negociación llegan al acuerdo de darse otra oportunidad. Posiblemente bajo la premisa de vamos a cambiar”, apuntan.

Usualmente aparece en personas que ya tienen muchos años juntos y se aferran de no perder esas experiencias para evitar soltarse, es decir, se sostienen del miedo a lo desconocido y tener que enfrentar el dolor.

Todas las parejas tienen problemas, pero no es normal romper y volver compulsivamente como hacen las relaciones intermitentes, en las que se manifiesta esa imposibilidad de vivir sin el otro, de hacer la vida sin él o ella.

Por eso, para romper el ciclo hay que cambiar definitivamente buscando dónde está el problema y trabajar los dos activamente de la mano de un psicólogo, o simplemente, de una vez por todas, empezar a caminar por separado y entender que ese tira y afloja no los llevará a ningún lado, solo a ser infelices. Recuerda que el amor te hace feliz, pero la dependencia no.

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