Salud

El expectorante natural: beneficios y remedios caseros con cebolla

Hipócrates la prescribía como diurético, para curar heridas y tratar neumonías

Conocida desde tiempo inmemorial, la cebolla no sólo es un ingrediente básico en nuestra cocina, sino un excelente medicamento natural.

La historia de la cebolla es interesante, procede de Asia y era considerada casi un talismán por los egipcios, que le atribuían el alivio de numerosas enfermedades. Además, era sumamente apreciada por griegos y romanos.

Según la revista Cuerpo y Mente, el gran médico Hipócrates la prescribía como diurético, para curar heridas y tratar neumonías. La medicina tradicional china la recomendaba sobre todo para enfermedades respiratorias.

Como alimento su uso se extendió mucho durante la Edad Media y en la actualidad, la cebolla es la tercera hortaliza más cosechada después del tomate y la patata, y se cultiva y utiliza en todo el mundo.

Propiedades de la cebolla

Está compuesta principalmente por agua (un 89%), los carbohidratos son su nutriente más abundante y apenas proporciona proteínas (1,2%) ni grasas (0,2%).

En cuanto a sus vitaminas y minerales, tiene vitamina C (9 mg/100 g), potasio (300 mg), calcio (32 mg) y fósforo (44 mg).

Tiene un alto porcentaje del oligoelemento cromo y pequeñas cantidades de azufre, bromo, cobalto, cobre, magnesio, silicio y cinc. También es muy rica en fitoquímicos, entre los que destaca el flavonoide quercitina.

Beneficios

  • Es una hortaliza cardiosaludable, debido a que previene la agregación plaquetaria y la formación de trombos, así como el colesterol y los triglicéridos altos.
  • Es diurética y ayuda en casos de edemas, hipertensión y piernas pesadas.
  • Es un alimento prebiótico, rica en fructo-oligosacáridos, prebióticos que estimulan el crecimiento de bifidobacterias en el intestino e inhiben el desarrollo de bacterias patógenas.
  • Previene la fermentación intestinal, la presencia de parásitos y hongos, y el estreñimiento. Alivia las digestiones pesadas y la flatulencia.
  • La cebolla tiene propiedades antisépticas y mucolíticas de los componentes azufrados, junto con la acción antiinflamatoria de la quercitina, la hacen eficaz frente a problemas respiratorios como resfriados, bronquitis y asma.

Remedios caseros con cebolla para la tos

Estos tres remedios no son la medicina principal para quitar la tos. Ir al médico es lo recomendable para tratar cualquier enfermedad respiratoria, pero la cebolla es muy efectiva y aquí te mostramos como hacerlos:

Té de cebolla y ajo

Una bebida caliente de cebolla y ajo podría resultar calmante cuando la tos se debe a problemas comunes como el resfriado.

Al igual que la cebolla, el ajo ha demostrado tener efectos antibacterianos y antivirales.

Ponga a hervir 2 tazas de agua, le agrega un ajo crudo y ½ cebolla picada.

Cuando el agua esté lista, retírala y viértela en una jarra junto con los dos ingredientes picados. Deja que repose durante 20 minutos y cuélala.

Lo recomendable es tomar una taza en la mañana y otra antes de dormir.

Jarabe de cebolla y miel

La miel tiene acciones antimicrobianas que han demostrado eficacia contra microorganismos como Staphylococcus aureus y Streptococcus faecalis.

Además, es un alimento que aporta carbohidratos, aminoácidos libres, vitaminas, oligoelementos y flavonoides y combinada con la cebolla es el remedio casero potente para calmar la tos.

Pica una cebolla en finas láminas y ponla en un frasco de vidrio. Cubre con las cuatro cucharadas de miel y déjalo reposar durante 10 o 12 horas. Consume dos o tres cucharadas de jarabe al día.

Jugo de cebolla y limón contra la tos

Este preparado es rico en vitamina C que es antioxidante y contribuye a reducir la tos y sibilancias en pacientes fumadores.

Pase ½ cebolla por un extractor de jugos, después, mezcla el líquido con el zumo de medio limón. Toma dos cucharadas del jugo cada tres horas.

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