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Qué es la ansiedad y cómo combatirla

Si tienes sensación de miedo, temor o angustia y se acelera tu ritmo cardíaco, estás ante un ataque de ansiedad

Con apenas 30 años el carácter de María comenzó a tener unos cambios repentinos: por momentos se sentía inquieta, se calmaba y a las pocas horas le entraba una sensación de miedo que no podía controlar y se le aceleraba el corazón.

En ocasiones sentía rabia que, para no pagarla con su compañera de apartamento, prefería salir a la calle y después volver cuando se le pasara.

Angustiada porque no entendía qué sucedía y los episodios eran tan recurrentes que afecto su día a día y sus relaciones personales, pidió la ayuda de un psicólogo.

Es la tan mencionada ansiedad, la respuesta más común al ritmo de vida acelerado que llevamos, el estrés y las exigencias que experimentamos tanto externas como propias.

¿Qué es la ansiedad?

Según el Instituto de la Salud Mental, la ansiedad es un mecanismo adaptativo natural que facilita que nuestro sistema esté alerta ante sucesos complejos.

Es una respuesta de nuestro organismo frente a situaciones límites. Suele caracterizarse por una sensación de miedo, temor o angustia que, a la vez, puede propiciar la aceleración del ritmo cardíaco.

El psicólogo venezolano, Elías Contreras, explica que los ataques de ansiedad “son episodios de carácter puntual, tanto emocional como físico que surge de forma inesperada”.

No obstante, “Cuando la ansiedad no desaparece y empeora con el tiempo nos encontramos ante un trastorno de ansiedad. Es ahí donde adquiere trascendencia saber cómo combatir la ansiedad”, precisa.

Los síntomas interfieren en la rutina diaria de quien la padece, en nuestros quehaceres e imposibilitar su desempeño habitual, como le sucedió a María que buscó ayuda a tiempo y ahora puede controlar.

Consejos para combatirla

Los expertos aseguran que encontrar el equilibrio y controlarla no es tarea fácil. Muchos psicólogos y psiquiatras apuestan a la medicación.

Antonio Cano Vindel, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), para Cuídate Plus se niega a medicar, por el contrario apuesta por la terapia cognitivo conductual que tiene varios pasos.

Visita un experto para conocer lo qué sucede

Es indispensable ponerse en manos de un especialista. A pesar de ser una enfermedad relativamente normalizada en nuestra sociedad, su trascendencia es máxima y nunca debemos ignorar su presencia en nuestra vida.

En ese sentido, la ansiedad requiere de un tratamiento concreto para cada persona en el cual se marque la intensidad y la frecuencia de este en función de la necesidad de cada paciente.

Aceptar lo que tengo

Una vez realizada la evaluación y confirmado que sufrimos ansiedad, asumir la situación de la mejor forma posible.

Entender qué nos pasa y conocer cada una de las emociones que sentimos nos permitirán identificar mejor cada una de las fases por las cuales pasaremos. Tenemos que aprender a identificar qué tipo de sentimiento experimentamos.

Ocuparte sin preocuparte

Nuestros pensamientos influyen en cómo nos sentimos, y hay que evitar aquellos irracionales que invaden nuestra mente e intensifican el miedo. Es importante que sepamos encontrar el equilibrio entre el conocimiento y la necesaria desconexión.

Ejercicio físico

La práctica de la actividad física debe formar parte de nuestra rutina diaria. Llevarla a cabo nos permitirá evadirnos durante un determinado período de tiempo de las preocupaciones que nos ocupan.

Técnicas de relajación

Aplicar distintas técnicas de relajación, así como de respiración, nos puede generar un beneficio diario para lograr un espacio de conocimiento propio y de confort.

Óptimo descanso

Descansar las horas necesarias nos permite dar una pequeña tregua a nuestro organismo a la hora de afrontar un nuevo día. Tener bien establecidas ciertas rutinas, al levantarnos y al irnos a dormir, nos permitirá una mejor conciliación del sueño.

Cuida la socialización

En el caso de María, una de las consecuencias son los problemas en las relaciones personales. El no explicar qué nos ocurre o cómo nos sentimos, así como la tendencia a encerrarnos en nosotros mismos, puede ocasionar problemas con nuestro entorno más directo.

Por ello, es recomendable mantener hábitos de socialización previos a la aparición de la ansiedad.

Establecer prioridades

Debemos saber elegir qué es más conveniente para nosotros en función del contexto y de nuestras necesidades. Además, ser flexibles para tolerar actitudes, comportamientos y despistes ya que, a la postre, eso nos permitirá focalizarnos en aquellos aspectos que creamos más relevantes.

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