Se ha puesto de moda y la llaman dieta keto (en inglés ketogenic diet) o dieta cetogénica. Consiste en una ingesta muy baja de hidratos de carbono, una ingesta alta de grasas y una ingesta moderada de proteínas.
Las dietas hipocalóricas aportan menos calorías de las que necesitas para que utilices tus reservas y pierdas peso. Ese es el mecanismo clásico de la mayoría de regímenes para perder peso.
Pero en el caso de la dieta cetogénica el mecanismo es distinto: Al reducir la ingesta de hidratos de carbono, desaparece el combustible principal de las células y por esta razón el metabolismo se ve obligado a cambiar la ruta para aportar energía a las células, y utiliza las grasas.

Según expertos en Saber y Vivir, la utilización de esos ácidos grasos genera compuestos cetónicos, que son una fuente de energía alternativa a los hidratos o glúcidos para nuestras células.
Lo cierto es que la dieta cetogénica es una ruta metabólica costosa y lenta que necesita grandes cantidades de grasa para poder obtener la misma energía que obtendría de los hidratos o los glúcidos. Por eso ayuda a perder peso.
Su origen
Según un estudio publicado por la revista Medicina.net, la dieta cetogénica data de tiempos históricos, cuando se prescribían cambios en la alimentación para el manejo de diferentes enfermedades, entre ellas, la epilepsia.
En su tratado sobre La enfermedad sagrada (400 a. de C.), Hipócrates trató de eliminar la creencia de que la epilepsia tenía un origen divino, por lo que era necesario buscar la causa orgánica.
En 1911, los médicos franceses Guelpap y Marie trataron 20 niños y adultos con epilepsia, empleando una dieta vegetariana hipocalórica combinada con periodos de inanición y purgado, y reportaron una disminución en las convulsiones.
En los Estados Unidos, y por la misma época, Bernarr Macfadden, un fisicoculturista de la época, popularizó el ayuno para restaurar la salud.
H. Conklin, un estudiante de Macfadden comenzó a tratar los pacientes epilépticos con ayuno. Tuvo éxito en el 20% de pacientes, quienes no presentaron convulsión alguna, y alguna mejoría en el 50% de ellos.
En 1921, Wilder de la Clínica Mayo, propuso la dieta cetogénica como alternativa al ayuno, la cual tenía por objeto imitar metabólicamente la inanición y, por otro lado, proporcionar suficientes cantidades de proteínas y calorías para permitir un crecimiento adecuado.
Riesgo del régimen keto
Básicamente existen dos riesgos, la carencia de vitaminas y minerales, pues la presencia de frutas y verduras es prácticamente nula, lo que conlleva un déficit de micronutrientes.
Además, produce la cetoacidosis que es la disminución del pH de la sangre cuando la cetosis se mantiene durante demasiado tiempo.
Una de las peores consecuencias es que afecta al transporte de oxígeno, por tanto se pone en riesgo la vida de la persona.
Otras consecuencias indeseadas pueden ser el estreñimiento (al retirar la fibra del cereal, la fruta y la verdura), el mal aliento o el carácter irritable (por el aumento de cuerpos cetónicos).
Estudios sobre los contra
Estudio realizados por investigadores estadounidenses, han puesto sobre la mesa que este tipo de dietas en su modo más “restrictivo” pueden causar síntomas y patologías como fatiga, dolor de cabeza, náuseas, estreñimiento, hipoglucemia y acidosis, deshidratación, hepatitis, pancreatitis, hipertrigliceridemia, hiperuricemia, hipercolesterolemia, hipomagnesemia e hiponatremia.
“Un estudio de 300 usuarios de foros en línea descubrió que las dietas cetogénicas autoadministradas pueden ir acompañadas de un conjunto temporal de síntomas denominados con frecuencia ‘gripe cetogénica’, que incluyen dolor de cabeza, fatiga, náuseas, mareos, confusión mental, malestar gastrointestinal, disminución de energía, sensación de desmayo y alteraciones de los latidos del corazón”, reseña El Confidencial.

En los atletas de resistencia que se sometieron a esta dieta durante 3,5 semanas “provocó efectos desfavorables sobre los marcadores de modelado y remodelado óseo”, apuntan los autores del estudio denominado Dietas cetogénicas y enfermedades crónicas: sopesar los beneficios frente a los riesgos, publicado por Frontiers in Nutrition .
Los efectos a largo plazo pueden incluir disminución de la densidad mineral ósea, nefrolitiasis, miocardiopatía, anemia y neuropatía del nervio óptico.
“Las dietas cetogénicas tienen una baja tolerabilidad a largo plazo y no son sostenibles para muchas personas”, alertan.
Lo importante de entrar en cualquier régimen de dieta es consultar con el médico o nutricionista, quien realiza los exámenes pertinentes y recomienda la alimentación adecuada para tu organismo.
Es efectiva en qué
La dieta keto resulta muy efectiva para quemar grasa. Está demostrado que provoca una pérdida objetiva de grasa y un aumento de la masa muscular. Por eso puede ser recomendable para adelgazar en situaciones muy concretas:
- Cuando la persona hace dieta pero está estancada en la pérdida de peso, puede ser efectivo recurrir a la dieta cetogénica durante un corto periodo de tiempo (entre dos semanas y un mes). Eso sí, debe estar supervisada por un nutricionista para evitar riesgos para la salud.
- Cuando queremos cambiar de hábitos alimenticios y dejar atrás la bollería, los dulces y los ultraprocesados que son muy ricos en hidratos de carbono poco saludables. En estos casos, un patrón un poco más cetogénico, sería beneficioso. Pero siempre durante un periodo limitado de tiempo.
