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Salud sexual femenina en Colombia: en las antípodas de un acceso con calidad y sin prejuicios

El fallo de la Corte el mes pasado dio pie a muchas discusiones necesarias en el país.

Que el aborto fuese legal y que tuviese que ser una larga lucha para llegar a los estamentos políticos, deja mucho qué decir en cuanto a derechos y salud reproductiva de las mujeres en Colombia.

El poco acceso, los prejuicios, el maltrato institucional y el poco acceso a la información (así como la sobreinformación) han hecho que estos derechos se hayan visto segados por el machismo y que esto haya contribuido a una poca calidad de vida de la población femenina en el país. De hecho, el que una de cada cinco adolescentes en el país haya estado embarazada (entre los 15 y 19 años) ya dice mucho sobre por qué es necesario desde la institucionalidad hacer mejores campañas que las que se tratan de hacer para convencer que sí se está abordando el problema.

De hecho, este dato - aportado por el Ministerio de Salud- se complementa con el que muestra que el 13% de las adolescentes de menos de 15 años ya ha iniciado una vida sexual activa y sus hijos, acorde con la institución son, en el 99.2% de los casos, con adultos. Esto habla de que si bien hay luchas por dar aún, la más importante es ver por qué el abordaje desde la educación y la salud ha sido tan precario en estos casos.

“Somos los adultos que damos mala información en educación sexual hacia los adolescentes y los menores, ya que se cree aún que dar información es incentivar la práctica sexual. Esto en últimas limita el hacer un buen trabajo con la educación sexual, que debe empezar en la niñez y en casa. Pero en Colombia el tema sigue siendo tabú:  muchas veces los padres de familia interrumpen la  labor de colegios y allí  solo se habla de infecciones de transmisión sexual o de la sexualidad desde la mirada punitiva. Esto, cuando desde hace tiempo la sexualidad y la salud cambiaron desde lo reproductivo y también se hace énfasis en la libertad de elección y la vivencia, así como la posibilidad de que los hombres y mujeres puedan decidir sanamente tener una familia. También están los derechos sexuales, y ahí está la capacidad de sentir placer, así como el derecho de educarse. Hay que cambiar la mirada de ‘no tenga niños’ a una donde la gente pueda conocer su cuerpo y ver cómo funciona. Porque sin información solo imito a mis amigos o acudo a Internet. Ahora, hay Servicios Amigables que ya están haciendo esta labor, pero es importante que los jóvenes puedan tener libertad de elección”, expresa a Publimetro la sexóloga Diana Henao, especialista de Medicina Familiar de la Universidad del Valle.

Ahora bien, hay también responsabilidad del sistema de salud. Muchas mujeres denuncian cómo el personal las ha maltratado por querer usar anticonceptivos o por ligarse las trompas. Incluso cuando han querido tener a sus hijos (violencia obstétrica). Pero también hay mucha responsabilidad ahí en el sistema de salud: “el sistema presenta un cansancio donde los funcionarios también están siendo violentados e incluso trabajan sin paga. Pero también hay falta de sensibilización, donde a este se le imponen ciertos roles y no se le capacita adecuadamente sobre cómo trabajar con ciertas temáticas. Y porque el sistema o exige,se ha perdido la empatía y no tratan con humanidad a la paciente. Y esto debe hablarse a fondo, no solo dar cursos superficiales. No es excusable el maltrato a la paciente y hay oportunidades para mejorar. Además, es importante educar también a las mujeres en sus derechos”, afirma Nava, que a su vez insiste en que los hombres también deben tomar parte importante en la educación sexual.

Esto, al ser, por ejemplo, la pornografía y la industria del cine y las series un referente que ha hecho que muchos no sepan cómo tratar en verdad a la mujer y donde se tiene solo una mirada de la sexualidad: “El exceso de información conduce a la deformación. Y esto es lo que se entiende por sexualidad, cuando no es necesariamente esto: vemos una sexualidad violenta con una mujer sumisa, y con un absoluto desconocimiento del cuerpo. Y hay muchas formas de vivir la sexualidad”, expresa la experta.

Incentivando información y acceso

Algunas compañías como Organon Colombia tratan de incentivar, precisamente, el acceso a la educación y al uso de anticonceptivos para mejorar la calidad de vida de las mujeres. Así lo explica a PUBLIMETRO Patricio Clark, su director de negocios: “Si bien hay cosas positivas como un acceso mayoritario, estamos enfocados también en dar programas de información en cuanto a la  salud sexual y reproductiva y nos hemos enfocado en anticonceptivos para el control de la natalidad. 

Y lo que hemos hecho es hablar con diferentes entes del sistema de salud para hablar de aquellos desafíos ante la salud sexual y reproductiva de las mujeres en el país, y sobre todo, del acceso, ya que esto mejora la calidad de vida y futuro de las mujeres. Sobre todo cuando nuestro desafío sigue siendo ver las estadísticas de embarazos adolescentes en la región y el país”, explica.

El camino sigue presentando desafíos, pero ya hay actores institucionales algo más conscientes, así como la ciudadanía, de cómo avanzar en cuanto a la sexualidad femenina en Colombia.

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