Salud

El suicidio, la ‘pandemia silenciosa’, que nos está dejando el Covid-19 en los jóvenes

¿Qué se está haciendo por frenar esta ola de suicidios en el país?

Las cifras de muertes por suicidio son más alarmantes que por Covid-19 entre los menores de 50 años 2020 marcó un máximo histórico en el registro de personas que se quitaron la vida. La pandemia, lejos de afectar únicamente a nuestro estado de salud corporal, está repercutiendo de forma muy negativa en nuestra salud mental.

Y, especialmente, en los más jóvenes. En la franja de edad de 0 a 29 años, el suicidio es la tercera causa de muerte más frecuente después de la diabetes, tumores malignos y enfermedades del sistema circulatorio o nervioso, y el primer motivo de muerte no natural, por delante de los accidentes de tránsito.

Frente a estos datos, es una realidad que cada vez se le presta más atención a la salud mental, ¿pero de verdad se hace lo suficiente para evitar estas muertes?

Estudios revelan

Diferentes estudios han mostrado que la pandemia ha amplificado los factores de riesgo asociados al suicidio, como la pérdida de empleo o económica, los traumas o abusos, los trastornos mentales y las barreras de acceso a la atención de salud.

Dos años después del inicio de la pandemia cientos de personas confirmaron que su salud mental había empeorado. Incluso en el marco del confinamiento más de 82.000 personas a escala nacional recibieron atención psicológica durante la emergencia sanitaria por el COVID-19, como parte del programa Juntos salimos de esta, desde el 24 de marzo hasta el 29 de mayo del 2020; meses en los que se brindaron servicios de tele psicología y psiquiatría a 41.478 usuarios, a través de la línea 171, opción 6.

“El suicidio es un problema de salud pública urgente y su prevención debe ser una prioridad nacional”.

—  Aseveró Renato Oliveira e Souza, jefe de la Unidad de Salud Mental de la OPS.

Ecuador en alerta por la tasa de suicidios en aumento

El suicidio comprende uno de los problemas de salud pública más importantes en el Ecuador, pues fue responsable de 13.024 muertes entre el 2015 al 2021 lo que se traduce en 135.731 años de vida perdidos por mortalidad prematura.

En el año 2020, durante la pandemia, el suicidio fue la segunda causa de muerte en niños, niñas y adolescentes entre los 10 y 19 años con 187 defunciones en Ecuador, es decir, el 13,1% de las muertes de ese grupo etario, según datos del Registro Estadístico de Defunciones Generales del 2020 del Instituto Nacional de Defunciones Generales del 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). El día con más frecuencia de levantamiento de cadáveres fueron los lunes, y el modo de suicidio fue la ahorcadura con 81 casos reportados, seguido con diferencia de la intoxicación y envenenamiento.

En el país aumentaron entre enero y agosto del 2021 hasta en un 17% la tasa de suicidios, según reportes del ECU911. Las provincias con el mayor índice de suicidios son Guayas (cuya capital es Guayaquil) con el 24%; Azuay con 11%; El Oro con 8%, y Pichincha (Quito) y Manabí con el 6%, respectivamente.

Los hombres representaron alrededor del 77% de todas las defunciones por esta causa y, aunque se han hecho progresos en intervenciones basadas a la evidencia en la prevención del suicidio, Ecuador sigue teniendo cifras alarmantes.

Signos de advertencia del suicidio

La mayoría de los suicidios son precedidos de signos de advertencia verbal o conductual como hablar sobre querer morirse, sentir una gran culpa o vergüenza, o sentirse una carga más para los demás. Otros signos son sentirse vacío, sin esperanza, atrapado o sin razón para vivir; sentirse extremadamente triste, ansioso, agitado o lleno de ira; con un dolor insoportable, ya sea emocional o físico.

Así mismo, cambios de comportamiento como hacer un plan o investigar formas de morir; alejarse de los amigos, decir adiós, regalar artículos importantes o hacer un testamento; hacer cosas muy arriesgadas como conducir con una rapidez extrema; mostrar cambios de humor extremos; comer o dormir demasiado o muy poco; consumir drogas o alcohol con más frecuencia, pueden ser signos de advertencia del suicidio.

¿Cómo prevenirlo?

El estigma, la vigilancia, los recursos limitados y la falta de concienciación siguen siendo los principales obstáculos para la búsqueda de ayuda, lo que pone de manifiesto la necesidad de realizar campañas de alfabetización en salud mental y contra el estigma. Que se convierta en un tema totalmente normal e incluso en instituciones educativas se trate con mayor fuerza.

Entre las principales medidas de prevención del suicidio se encuentran limitar el acceso a los medios para suicidarse (como las armas de fuego, armas blancas y sustancias de envenenamiento), la identificación temprana, evaluación, gestión y seguimiento de las personas afectadas por pensamientos y comportamientos suicidas, fomentar las habilidades socioemocionales de los adolescentes, y educar a los medios de comunicación para que informen de forma responsable sobre el suicidio.

Medidas tomadas en el país

En el 2015, la OMS (Organización Mundial de la Salud) y OPS (Organización Panamericana de Salud) deciden “Aprobar el Plan de acción sobre salud mental y su aplicación en el contexto de las condiciones propias de cada país para responder a las necesidades actuales y futuras en el campo de la salud mental”. En este plan se deberán emprender intervenciones específicas que velen por la integridad de quienes ya hayan presentado alarmas de suicidio y adicional se de prioridad a la salud mental en todas las casas de salud del país.

En este sentido, la Ley Orgánica de Salud del Ecuador, dictó que se implementará planes y programas de salud mental, con base en la atención integral, privilegiando los grupos vulnerables, con enfoque familiar y comunitario, promoviendo la reinserción social de las personas con enfermedad mental.

Fue así que el año pasado en el país a propósito del Día Mundial de Prevención del Suicidio 2021, las autoridades de Salud lanzaron el Manual de cuidadores comunitarios en prevención del suicidio, en formato digital e interactivo, que busca reconocer la importancia de la salud mental y prevenir las muertes por suicidio.

Dentro de este plan existen estrategias de prevención mediante la identificación de factores de riesgo, además recoge tácticas de ayuda y acompañamiento a familiares de personas fallecidas por suicidio.

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