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Es momento de dejar de creer que tienes que solucionar todo antes de Fin de Año

No te preocupes por lo que no conseguiste este año, ¡tienes más oportunidades por delante para eso y más!

La celebración de Fin de Año puede ser muy emocionante pero también aterradora. Los días previos a esta se sienten como una especie de limbo en el que todos hacemos una recapitulación de lo que vivido.

Esto algunas veces resulta abrumador, especialmente cuando te das cuenta de que te quedan pocos días para saldar cuentas y terminar de cumplir con todo lo que anotaste en tu lista de propósitos.

Lo cierto es que hemos tenido años bastante atípicos gracias a la pandemia que por momentos pareciera ceder y por otros, que no tiene fin. Así que es completamente normal que sientas que de alguna forma te has estancado o que no lograste nada importante. ¡No seas tan dura contigo misma!

Es momento de que dejes de creer que tienes que solucionar todo antes de las doce campanadas.

Tienes que permitirte descansar, darte un respiro y sobretodo, dejar de vivir tratando de cumplir expectativas ajenas.

Quizá pienses que no hiciste mucho, que te faltó cumplir muchas metas y que no estás al nivel de los demás pero ¿sabes qué? ¡No importa! Ahora tienes otros 365 días por delante e incluso puede que se te presenten oportunidades que no esperabas.

Está bien no tener una respuesta a todo ahora mismo. Está bien si dejaste algo inconcluso y está bien si hiciste una pausa total a algo que pensabas tendrías resuelto hoy.

Es común sentirte en un laberinto sin salida cuando en redes sociales sólo ves gente triunfando, concretando sus sueños y construyendo lo que parece una vida perfecta. La realidad es que no conoces el panorama completo por lo que vivir suponiendo que los demás tienen todo resuelto es una tortura.

Ahora que estamos a punto de comenzar el 2022 recuerda esto:

Nada es seguro. La vida es una montaña rusa o como diría Forrest Gump: “una caja de chocolates en la que nunca sabes qué te va a tocar”. La clave está en cómo manejas la incertidumbre.

No tiene que ser todo perfecto. La sociedad nos ha presionado tanto sobre vernos y ser de cierta forma que pensamos que nunca seremos suficientes. Perseguir la perfección es un arma de doble filo, nos distrae del objetivo real, que es descubrir cómo ser felices en medio de la imperfección. Mientras más te preocupes por darle gusto a los demás, menos aprovecharás el día a día y menos vas a solucionar las cosas.

No puedes hacer que los demás cambien si no quieren. Todo mundo está luchando sus propias batallas y por más que ames a alguien, no puedes ayudarlo si no quiere. No es tu trabajo salvar a todos ni tampoco eres responsable de sus emociones ni decisiones. Puedes ser un soporte o un motor pero nunca una salvadora porque eso sólo terminará drenando tu energía.

Lo único que tienes bajo control eres tú misma. Todos somos diferentes y lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra. Lo único que importa es que sepas lo que es bueno para ti. No puedes controlar la forma en la que los demás actúan y reaccionan y tampoco debes permitir que otros te controlen. Todo lo que hagas debe ser por y para ti.

Deja de comparar tu vida con los demás. Lo que para unos es felicidad y plenitud, quizá para ti no lo es. Deja de pensar que estás haciendo todo mal porque siempre habrá alguien que piense que tú eres la que está teniendo todo el éxito y una vida perfecta. Siempre serás tú quien en este momento esté inspirando a alguien más. Enfócate en hacer lo que te hace sentir bien porque ser feliz es también parte de encontrar la solución a la vida.

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