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La leyenda de la mariposa que guía a nuestros seres queridos al más allá

El Día de Muertos está lleno de historias y simbolismos que lo hacen tan especial

“Aquí nadie vivirá por siempre.Aun los príncipes a morir vinieron,Los bultos funerarios se queman.Que tu corazón se enderece: Aquí nadie vivirá para siempre”.

—  Poema de Nezahualcóyotl

En México y en general Latinoamérica recordamos a nuestros muertos con alegría, respeto y humor. Es así como entre danzas, música y comida, el Día de Muertos se convierte en una fiesta que nos acerca a nuestros seres queridos que ya no están físicamente.

Existe la creencia de que nuestros antepasados regresan al mundo de los vivos solo por unas horas para disfrutar de un momento con la familia. Según el calendario católico, el 1 de noviembre es para conmemorar a los santos y el 2 de noviembre es para los fieles difuntos. Según la tradición, el 1 es para los niños fallecidos y el 2, es para los adultos. Esta distinción de celebrar a los muertos por su edad proviene de la época prehispánica en México.

Aunque con los años, se han agregado días especiales para cada quien. El 27 de octubre por ejemplo, llegan nuestras mascotas que partieron y que llevamos en el corazón.

El culto por la muerte data de la época prehispánica, cuando muchas etnias mesoamericanas rendían tributo a sus muertos. Los registros históricos muestran evidencia de ceremonias mexicas, mayas, purépechas y totonacas en torno a la celebración de la muerte como el inicio de una nueva vida.

Dentro de la celebración, existen ciertas leyendas e historias fantásticas que nos acercan más a nuestros difuntos.

La leyenda de las mariposas monarca y el alma de los difuntos

Las mariposas son criaturas muy especiales llenas de magia. Desde tiempos ancestrales han sido consideradas como mensajeras espirituales que nos dotan de energía. Las diferentes culturas y religiones las han asociado con el alma, así como la fortaleza para seguir adelante. En la religión cristiana las mariposas un símbolo de resurrección.

Los aztecas creían que las mariposas eran el alma de niños que había fallecido y que regresaban a la tierra para recordarle a sus seres queridos que estaban bien.

Una leyenda náhuatl cuenta que cuando quieras desear felicidad y hacer tus deseos realidad, susurra a una mariposa tu petición y liberala. En agradecimiento ella se elevará por los cielos concederá tu deseo.

Las mariposas nos enseñan la importancia del cambio y que para llegar a ser algo grande debes ser paciente y tener fe.

Las mariposas monarca fueron asociadas al Día de Muertos por coincidir con la temporada en la que hibernan en el Estado de México y Michoacán.

Fueron los mazahuas, una etnia indígena de la zona norte del Estado de México, quienes transmitieron la creencia de que el Día de Muertos las almas de los difuntos regresan a visitarnos en forma de mariposas monarca.

Aunque también existe la versión de que los muertos viajan en las alas de estas mariposas para llegar hasta sus respectivos altares.

El Cempasúchil, el otro vínculo con nuestros seres queridos

Las flores de cempasúchil se convierten en las grandes protagonistas, embelleciendo el espacio con su colorido y forma esponjosa. En la lengua náhuatl, Cempasúchil significa flor de veinte pétalos.

La tradición de decorar las tumbas y ofrendas con esta flor data de la época prehispánica y se cree que sus pétalos amarillos guían a los muertos durante su visita al mundo de los vivos, puesto que tienen el color y el «aroma» del Sol.

Al colocar flores y pétalos en las ofrendas que rinden tributo a nuestros seres queridos, un sendero de luz aparece para guiarlos en su viaje.

El cempasúchil se convierte en un símbolo de lo efímera y frágil que es la vida; nos llenan de alegría y a la vez de nostalgia pero son un recuerdo de que quienes fallecen, se quedan por siempre con nosotros, aunque no podamos verlos.

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