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Autoboicot, fibromialgia y dolores crónicos: ¿cómo se relacionan?

Cuando el autosabotaje se transforma en un hábito, puede causar angustia, frustración, culpa, negatividad e incluso algunos estudios afirman que estaría relacionado con ciertas enfermedades.

¿Has pensado en todas las veces que te has puesto impedimentos para avanzar hacia tus propios deseos imaginando “obstáculos invisibles”? desconfiando de tus capacidades y poniendo en duda permanente tu posibilidad de lograr algo con éxito, como si  no lo merecieras.

Este mecanismo se llama autoboicot y detrás de esa inmovilidad, se esconde el miedo a que tus sueños no resulten como esperas, ya que piensas que no eres capaz de enfrentarte al fracaso si es que no logras tus objetivos.

El autosabotaje genera múltiples emociones negativas que con el tiempo van favoreciendo a desequilibrios corporales, que pueden provocar en algunas personas, la aparición de dolencias y enfermedades.                 

Mariela Ramos, terapeuta holística, especialista en dolores crónicos y mujeres con fibromialgia, explica cómo esta conducta puede, en ciertos casos, desencadenar complicaciones para nuestra salud física y mental, y qué podemos hacer para evitarlo.

¿Qué emociones produce el autoboicot?

La especialista señala que las personas se sienten culpables, su autoestima se daña, y viven con un permanente conflicto interno, enojándose con ellas mismas por sentirse “débiles” al no tomar decisiones y no hacer lo que realmente quieren para conseguir  los cambios que anhelan.  “Esto les produce miedo, frustración, rabia, tristeza y sufrimiento. Todas estas emociones de alguna manera acompañan a la persona durante mucho tiempo, y finalmente pasan a ser parte de su memoria histórica, quedándose en espacios corporales y mentales sin movimiento, no permitiendo que la energía se movilice en el cuerpo. Esto finalmente se manifiesta a través de estados depresivos o ansiosos, así como de dolores físicos que muchas veces se vuelven crónicos”. Argumenta Mariela Ramos.

Gloria Lucero fue diagnosticada con fibromialgia el 2018, este año tomó la decisión de trabajar en un programa exclusivo para mujeres con esta enfermedad, respecto del cual relata que se produjeron cambios importantes a la hora de mirar sus dolores físicos y emocionales desde un lugar más cercano “la terapia me ha ayudado mucho a reencontrarme conmigo misma y eso significa escuchar mis propias emociones, sentimientos y a darme cuenta de las señales de mi cuerpo. Antes vivía en permanente autoboicot, porque dejaba de hacer cosas que me gustaría hacer para no sentirme culpable, pero desde mi trabajo interno acompañada por una especialista, entendí que no debería autoexigirme tantas cosas y permitirme no hacer algo sino quería,  ser amorosa y empática conmigo misma”.

Según estudios internacionales, el dolor crónico es un problema de salud que afecta a un cuarto de la población mundial. Los más frecuentes son los dolores musculoesqueléticos, y la fibromialgia, la enfermedad que se ha relacionado más con estos últimos. American College of Rheumatology (Colegio Americano de Reumatología), define la fibromialgia como un “síndrome de dolor crónico musculoesquelético difuso generalizado”, el cual se caracteriza además por la presencia de dolor en puntos específicos del cuerpo, debilidad muscular, diversos síntomas y síndromes somáticos como fatiga, alteraciones del dormir, disminución en la atención y memoria, entre otros.

Mariela Ramos (@mujeres.con.fibromialgia) describe cómo ha sido su experiencia apoyando a mujeres con fibromialgia “he visto que el autoboicot se repite muchísimo, las pacientes verbalizan constantemente que no pueden salir del estado de desánimo, que no imaginan que algún día puedan dejar de sentir dolor, que muchas veces prefieren no conectar con los sufrimientos de su historia personal, argumentando que eso sólo las hará sufrir más, no lo ven como un espacio de cambio y liberación” y aclara “cuando digo esto, no es que reste importancia al dolor físico y emocional que experimentan, sino que hago referencia a que está tan profundamente arraigado el sufrimiento, que es mejor quedarse en lo ya conocido que arriesgarse a empeorar.”

La terapeuta holística, especialista en dolores crónicos, es enfática en señalar que las personas que sufren esta enfermedad, tienen una fuerza infinita muchas veces desconocida por ellas mismas. “Lo más lindo e impresionante ocurre en el momento en que toman conciencia de ello, porque se les abre un mundo enorme.  Se permiten mirar todo desde otro ángulo, con más alternativas, más permisos y menos obstáculos en el camino.”

¿Cómo dejar de autosabotearnos?

Para salir de esa pasividad, hay que empezar con pequeños cambios diarios como por ejemplo, erradicar nuestro vocabulario el “no puedo”, “no resultará”, “nunca lo lograré”, y en cambio verbalizar constantemente “lo intentaré”, “probaré”, “resultará” y  “lo lograré”. “Mi invitación es a dar espacio a las oportunidades, aunque nos de miedo, nos sintamos cansadas y algunas veces duela”,  aconseja Mariela Ramos y añade “con las personas a las que apoyo trabajamos cómo hacernos responsables de nuestras acciones, decisiones, comportamientos y emociones; a atrevernos a ser felices, a disfrutar del placer y los aprendizajes de la vida. En mi experiencia, esto sólo se logra a través del autoconocimiento, de aprender a escuchar cómo habla nuestro cuerpo y la relación entre éste y nuestro mundo emocional”. Concluye.

Es fundamental trabajar la autoconfianza para que podamos fortalecer nuestra empatía y asertividad. Una forma de hacerlo, es repasar todos los logros realizados durante nuestra vida, de los cuales seguro hay varios que parecían inmensos e inabarcables, pero trascendieron, gracias a un trabajo realizado para ello.

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