Las personas más fuertes conocen el dolor de perder a alguien que amaron

Cuando pierdes a alguien a quien amaste mucho, tu alma se vuelve inquebrantable

Todos perdemos personas en la vida. Hay muchas formas de hacerlo, desde una ruptura que te lleva al distanciamiento, hasta una muerte. Nada es permanente; es un hecho de la vida, algo que aprendemos desde que somos pequeños pero que vivimos conforme vamos creciendo. Pero por más que nos preparan para las despedidas, nunca se vuelve algo fácil.

No importa cuánto pienses que te has preparado, las despedidas siempre son un golpe al corazón. Sin embargo, de una u otra forma terminan por volverte más fuerte.

No hay una solución rápida para el dolor pero sí hay una forma de trabajarlo poco a poco. El golpe es inevitable pero con el tiempo, aprendes a sobrellevarlo mejor. Algunas veces dolerá más y otras serás capaz de darte un respiro más pronto de lo que crees.

Uno siempre se queda con la idea del "mañana" y olvida lo importante que es disfrutar el "ahora". He ahí la clave de tu fortaleza.

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amor

 

Las despedidas de un ser querido, la pérdida de un amor que creías sería para siempre, se ha vuelto algo más llevadero gracias a que has aprendido a sentirte tranquila por lo vivido.

 

Perder a alguien que amas es difícil, pero lidiar con los recuerdo después es aún peor. Al principio, tu cabeza girará en torno a lo que podrían estar haciendo juntos o cómo pudieron ser diferentes las cosas pero pronto aprendes que aferrarte a ello es la forma más lenta y dolorosa de vivir.  Por ello, has condicionado a tu mente y a tu corazón a soltar y a fluir.

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Sabes que no puedes volver en el tiempo y que tampoco puedes detenerlo ni cambiar las cosas que ya fueron pero sí puedes exprimir lo máximo del momento. Eso te ha convertido en una persona más fuerte.

Sin importar que tu corazón se estruje o se rompa en mil pedazos, tu alma se ha vuelto inquebrantable. Has aprendido a sonreír aún en la adversidad y aún cuando sientes que todo se derrumba alrededor, tu resiliencia te ha ayudado a sanar las heridas.

Las pérdidas te han llevado a hacer tregua con tu pasado y lo haces al aceptarlo, perdonarte y seguir adelante.

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