Prueba esta rutina de yoga para aliviar tu dolor de espalda

Hacer yoga de manera regular se ha convertido en un método eficaz para calmar el dolor crónico o recurrente.

Aunque muchos prefieren descansar ante las tensiones musculares de la espalda, la práctica de yoga tiene efectos terapéuticos que resultan mucho más beneficiosos.

A decir del portal Mejor con Salud,  hacerlo de manera regular se ha convertido en un método eficaz para calmar el dolor crónico o recurrente.

A continuación queremos te mostramos tres posturas básicas que pueden ayudarte:

1.Posición de niño

Yoga Posición de niño en yoga - Pixabay
  • Ponte de rodillas, con los glúteos apoyados sobre los talones.
  • Luego, lleva la cabeza hacia el piso, hasta tocarlo.
  • Mantén los brazos a los costados del cuerpo para relajarte mucho más.
  • Trata de sostener la postura unos 15 o 20 segundos mientras realizas una respiración profunda.
    Nota: Si tu cabeza no llega al suelo o si sientes incomodidad, usa una almohada de apoyo.

2. Gato

La postura del gato, conocida en el yoga como “Bidalasana”, es un ejercicio completo que disminuye la tensión sobre la espalda y los cervicales. Debido a los movimientos que implica, favorece la utilización de líquido sinovial para mantener la columna flexible y sana.

  • Arrancando de la posición del niño, elévate. Estira los brazos y arquea la columna hacia arriba (como un gato).
  • Mantén la cabeza agachada, como si estuvieses tratando de tocar el vientre con la frente. Asimismo, mantén las rodillas y la parte superior de los pies apoyados del suelo.
  • A continuación, endereza la espalda y déjala firme unos segundos. Al mismo tiempo, levanta la cabeza y mira hacia adelante.Pasa de una posición a otra, con movimientos lentos y haciendo ejercicios de respiración. Por ejemplo, inhala en la primera posición y exhala en la siguiente.

 

3. Triángulo

La postura del triángulo o Trikonasana es un ejercicio de yoga para aliviar el dolor de espalda y cuello. También da mayor flexibilidad a las caderas y la columna vertebral, lo cual ayuda a evitar el riesgo de lesiones.

  • Primero, ponte de pie y abre las piernas un poco más del ancho de los hombros. Luego, toca la pierna izquierda con la mano del mismo lado.
  • En seguida, estira el brazo derecho en dirección al techo, al igual que la cabeza.
  • Trata de mantener la pierna izquierda estirada y la otra un poco flexionada.
  • Por último, repite el ejercicio hacia el lado contrario y descansa.

 

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