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Wellness 10/04/2020

¿Si recibes fotos íntimas sin pedirlas es acoso?

Las fotos íntimas o el sexting es parte de la cuarentena que se vive por la pandemia del coronavirus

Los solteros sienten una abstinencia sexual obligada pero eso no les quita las ganas de profundizar en el sexting o envío de imágenes íntimas.

Esto ha aumentado en los últimos días como un modo de mantener vivo el lazo entre dos personas que estaban saliendo o parejas que no pueden estar cerca por la cuarentena.

¿Pero qué pasa cuando te escribe algún conocido y de la nada te empieza a mandar sus fotos íntimas sin que tú se las hayas pedido?

Pueden haber muchas interpretaciones del tema así como se dio en un tweet de una usuaria que señaló que no es la manera más adecuada para conquistar a una mujer

Esto tuvo ciertos comentarios incluso enfocándose en la foto de perfil de la usuaria y diciéndole que es una provocación ante los hombres.

En este debate un usuario creyó que enviar imágenes sin el consentimiento de la parte receptora es  gente “degenerada” y se atribuye como acoso.

¿Es un acto de acoso?

Para la abogada especialista en Derechos Humanos, Dolores Vintimilla, no se enmarca en lo que es acoso sexual porque para eso deben establecerse varias circunstancias por ejemplo, que exista una relación de autoridad entre una persona con la otra, es decir que la persona que mande la foto tenga una relación de autoridad sobre quien la recibe. Esto podría darse en escenarios laborales, escuela, etc.

Y en segundo lugar, que dentro de este contexto la persona exija a la otra un favor sexual para sí o para un tercero. Si en estos casos se envía la foto se trata de acoso sexual pero si es de alguien que por tratar de coquetear manda una foto íntima se lo ve como algo desubicado y un acto patán sin consecuencias legales como tales.

“Esto suponiendo que es una persona mayor de edad. Si se trata de un menor y si se usa una foto suya para enviar a otros, hay sanción de tipo penal.
Fuera de estos ejemplos, no olvidemos que si una persona difunde material íntimo de alguien sin el consentimiento, ya sea por hackeo del teléfono u otras circunstancias, ahí hay un caso de tipo penal por violación a la intimidad porque lo divulga sin autorización alguna”, aclara Dolores.

¿Por qué se envían fotos íntimas sin petición alguna?

Esto lo analiza la psicóloga Ana Lucía Carrión, quien señala que en este tiempo si se ha recurrido al sexting especialmente de aquellas personas que tienen una conducta sexual compulsiva así como en personas que tengan alguna parafilia, es decir, alguna fantasía sexual.

“A ellos les afecta más por el contacto íntimo que tenían antes del encierro por cuarentena. Aquí también se incluyen a quienes tienen la adicción al sexo, en el caso de las chicas sería la ninfomanía y en los hombres hablamos de satiriasis.

Ellos al no tener contacto físico con otras personas tienden a generar un sexting de manera compulsiva. Si bien el sexting ayuda a compartir con la pareja sus lazos íntimos hay que aclarar que esto depende de los acuerdos previos sobre el tema.

Lastimosamente se ve que hay personas que tratan de invadir la privacidad del otro sin ningún consentimiento. Esto implica entrometerse en tu parte íntegra y no hay un consenso entre los involucrados porque tú no estás pidiendo ver fotos íntimas.

Estas personas, con una patología interna, prueban y tratan de experimentar para ver de qué manera pueden ser correspondidos”, indica la doctora.

Más allá de esto hay casos de gente que paga para ser parte del sexting así como hay otros que tratan de enviar fotos para ver si son correspondidos y de esa manera recibir una foto similar.

La psicóloga señala que estas no son formas saludables para descubrir la sexualidad. Las personas se ven agobiadas por las circunstancias de encierro y no contacto que ven como salida a estos actos.

El perfil de estas personas

Cabe destacar que para un acto sexual ya sea físico o virtual debe haber un acuerdo mutuo.

El perfil de las personas que recaen en esto del envío de fotos de sus miembros íntimos tiene que ver con un gusto desmedido por el sexo, hipersexualidad, con parafilias relacionadas a lo digital, entre otros patrones comportamentales.

Para ellos, es incluso incitante ver o idealizar cómo va a reaccionar el receptor al ver su foto. Se pueden imaginar un sinnúmero de cosas que resultan positivas para saciar su deseo y qué mejor que encuentren alguien que les corresponde.

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