¿Cómo identificar un abuso cuando el maltrato es sutil?

¿Tiene una necesidad de contacto constante?, ¿te llama varias veces por la noche o te “supervisa”?, ¿minimiza tus logros, te cuestiona a ti o tus decisiones, trata de aislarte? Estas situaciones podrían indicar una relación abusiva, según plantea la psicoterapeuta Avery Neal en su nuevo libro.

 

“Ella decía con toda honestidad que nunca creyó estar en una relación abusiva. Pero no entendía por qué se sentía tan mal. Sabía que era infeliz en su relación, pero seguía pensando que en términos generales él era un buen tipo (…) No obstante, nunca consideró estar en una relación abusiva, eso era algo que le ocurría a otras mujeres, pero no a ella”. Así comienza el prefacio de Si él es tan bueno, ¿por qué me siento tan mal? (Editorial Planeta), de la psicoterapeuta Avery Neal, quien protagonizó este tipo de abuso, y desarrolló un libro de autoayuda para aprender a reconocer las sutilezas en las relaciones abusivas.

“Mi historia no es distinta a la de miles de mujeres”, escribe la autora. En 2012, fundó la clínica especializada The Women’s Therapy Clinic, en Texas, Estados Unidos, en la que recibe a mujeres para que se recuperen de situaciones de abuso sicológico. “Escribí este libro, porque quiero dar voz a las incontables mujeres con las que he trabajado. Son una muestra representativa de miles que viven la misma historia”, explica en sus páginas.

A través de la lectura es posible aprender a identificar algunos patrones de una persona abusadora y “detectar lo indetectable”, con el objetivo de empoderar a quien se encuentre en una situación de estas características y logre ganar confianza para salir de esta dinámica tóxica.

Si bien el título hace referencia a una relación heterosexual, la violencia no distingue orientación sexual y tampoco se limita a una relación amorosa. “Quiero ser enfática en que el abuso no está limitado a esta población. Los patrones y dinámicas que describo se aplican a todo tipo de relaciones abusivas, que no distinguen género, orientación sexual, raza, religión, nivel socioeconómico y todo tipo de relaciones (familia, amistad, trabajo, parejas)”, dice Neal.

La parte más importante para aquellos que han vivido este tipo de experiencia es reconocerse a sí mismos como víctimas. ¿Cómo les aconsejas que lo afronten?

Es importante entender que ser víctima no significa que una persona sea débil. Nos puede pasar a todos, en distintos niveles, a través de las experiencias en la vida de cada uno. No me refiero a víctima como alguien que lo utiliza como excusa para evadir alguna responsabilidad. Me refiero a quienes han sufrido a manos de alguien más. Si has ocupado este rol, no te culpes. No es sobre ti, es sobre el abusador. Un abusador va a mostrar los mismos patrones, métodos de agresión y control sin importar quién sea su pareja. Dicho esto, los abusadores apuntan a cierto tipo de personalidad que es más fácil de dominar. Incluso si una persona no comienza siendo sumisa en una relación, con el tiempo se vuelve así para evitar ser castigada y no recibir afecto.

¿Cómo podemos identificar los signos de un abuso emocional?

Lo más importante es poner atención a cómo te sientes en una relación. En el caso de abuso emocional es difícil detectar lo que está mal, particularmente si no hay un abuso explícito (insultos, violencia física). En una relación así, te hacen sentir mal contigo mismo, ya sea directa o indirectamente. La mayoría de las víctimas lo siente a nivel visceral, tienden a anular estos sentimientos, en especial, si el abuso es de naturaleza sutil. Ser despedido, ignorado y abatido por el humor o la crítica son indicadores de que algo está mal. Cuando los sentimientos se minimizan o devalúan, es una señal de advertencia de que no es saludable.

¿Qué se debe hacer en caso de enfrentar una relación así teniendo hijos?

Tener hijos con un abusador es un tema altamente complejo, porque hace más difícil para la víctima dejar la relación. El miedo de que el abusador actué llevándose a los niños, o ganando la custodia de ellos, es común. Este tipo de trato es típico en relaciones abusivas y mantiene a las personas con miedo a perder a sus niños. Además, el temor de que pasen tiempo con el abusador sin supervisión o protección es una preocupación real. Sicológicamente, siempre es mejor salir de una relación abusiva. Sin embargo, cuando la seguridad física está en juego, se deben tomar precauciones adecuadas.

La red de apoyo es clave

En muchos casos, las víctimas terminan solas o sin sus redes de apoyo. ¿Cómo pedir ayuda y a quién? Según la autora, “el aislamiento es inevitable en una relación abusiva y es un factor determinante para que una persona deje una dinámica abusiva”. Neal plantea que este tipo de comportamiento es típico de un abusador, quien se encarga de crear una dependencia con la víctima y la agota con el tiempo, dejándola con poca confianza o autoestima. Además, los abusadores se encargan de rechazar a cualquier persona o cosa que fortalezca, o apoye a la víctima.

“Ellas se sienten traumatizadas y derrotadas desde el principio. Es difícil reunir fuerza y coraje para dejar la relación”, dice. Es por esto que cuanto más miedo está involucrado, es más probable que la víctima se quede en esta relación, pues, a medida que avanza el tiempo, éstas tienden a aislarse cada vez más. Aquellas que dejan a sus abusadores suelen volver a ellos, principalmente, porque sienten que su sistema de apoyo desaparece o falla, pero necesitan saber que no están solas. “Es importante que informen lo que ocurre o acudan a los servicios diseñados para ayudar, especialmente cuando la seguridad física es una preocupación”, dice.

¿Qué aconsejas para amigos o familia de alguien que está siendo víctima de violencia?

Es muy difícil ver a alguien querido estar en una relación abusiva. En ocasiones puedes enojarte con tus seres queridos por todos los intentos de ayudarlo a salir de esta dinámica. Trata de ser paciente, eres su sistema de apoyo. Date cuenta de que tu ser querido está traumatizado por estar en una relación confusa, aterradora, desalentadora y abrumadora. No esperes que se de una ruptura limpia y directa. Tu ser querido va a ir y venir y será manipulado una y otra vez, pero haz tu mejor esfuerzo por no juzgarlo. Si dices mucho, puede ser que tu ser querido defienda a su abusador. Estar en una relación emocionalmente abusiva te lleva a un estado mental en que no escuchas consejos lógicos. Debes expresar preocupación y hacerle saber que estás ahí para apoyarlo.

Mucha gente en esta posición piensa que sus parejas van a “mejorar”, pero la evidencia muestra que no es así. ¿Cómo lo explicas a tus pacientes?

Una dinámica abusiva es sistemática, es un problema estructural. No es lo mismo que un trastorno de estado de ánimo que puede tratarse con terapia o medicación. Estamos hablando de una estructura de personalidad subyacente a un abusador. Si bien los comportamientos se pueden mejorar con trabajo, la personalidad no cambia. Un abusador puede hacer cambios temporales para confrontar su posibilidad de que la víctima lo deje. Sin embargo, estos cambios raramente son sostenibles, porque la estructura de personalidad que permite al abusador maltratar a otros, y evadir responsabilidades, estará en primer lugar. Para que se produzca un cambio real tiene que haber una real responsabilidad (no sólo palabras), real remordimiento (que requiere empatía, algo que típicamente falta) y un esfuerzo continuo por cambiar, que es proceso muy difícil y largo.

Luego de salir de una relación abusiva, las personas pasan por momentos de depresión o ansiedad. ¿Cómo pueden reconstruirse?

Quienes pasaron por relaciones abusivas han experimentado un trauma. Un estado de impotencia, por un período prolongado de tiempo, causa depresión y ansiedad a través de un proceso que se llama impotencia aprendida. Para superar esto, debemos comenzar a trabajar en el trauma y, gradualmente, a construir una vida fuera de lo que conocemos. Este proceso requiere tiempo para entender lo que pasó objetivamente, para saber quiénes somos fuera de esta relación abusiva para protegernos y no entrar en otras. A medida que invirtamos en nosotros y ganemos fuerzas, vamos a estar más empoderados y una nueva y sana vida va a ir tomando forma. Es algo hermoso.

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