¿Qué es y para qué sirve la kombucha?

Producido a partir de la fermentación de té verde, blanco o negro, la kombucha aporta varios beneficios para la salud y también se puede preparar en casa.

Refrescante, ligeramente carbonatado, ácido y dulce. Creada hace más de 2 mil años en China, la kombucha (pronunciada como combutchá)  ya se ha convertido en una de las favoritas entre los seguidores de una dieta saludable debido a sus beneficios. La ingeniera de alimentos Gislaine Santana, de Campo Largo, una empresa que fabrica kombucha en Brasil, cuenta todo sobre esta bebida probiótica.

Qué es la kombucha 

Se trata de una bebida elaborada principalmente a partir de té endulzado de Camellia sinensis –los más comunes son el té verde, blanco o negro– fermentado por microorganismos que ayudan al funcionamiento del cuerpo. Se produce con ingredientes naturales, sin conservantes, además de contener poco azúcar y bajo contenido calórico.

Beneficios

Debido al proceso natural de fermentación, la kombucha tiene microorganismos y, por lo tanto, su consumo puede traer varios beneficios para la salud. Entre los informes más comunes, se encuentran la ayuda en la digestión, la pérdida de peso, sus acciones antioxidantes y antiinflamatorias, además de ser una fuente de energía.

¿Cómo se hace?

La kombucha está hecha de té endulzado con azúcar y fermentado por una colonia de bacterias y levaduras, conocida como scoby. El azúcar actúa como alimento para los microorganismos, haciendo que se multipliquen y empiecen a producir innumerables sustancias.

Sabor

Se puede hacer con diferentes ingredientes y hay una variedad de sabores disponibles en el mercado. "El consumidor debe elegir ingredientes que sean beneficiosos para la salud. Hay varias combinaciones interesantes y sabrosas, tales como: hibisco y arándano, limón, matcha y jengibre, mango y cúrcuma. También se pueden presentar con sabores frutales como mango, manzana y uva", dice Gislaine.

¿Quién puede tomarla?

Debido a que es una bebida fermentada y tiene un pequeño porcentaje de alcohol, los niños y los ancianos deben consumirla de forma equilibrada. Las mujeres embarazadas, los bebés y las personas con enfermedades crónicas deben consultar a un médico antes de beberla. El resto de la gente debe consumirla moderadamente, ya que, al estimular el sistema gastrointestinal, puede causar molestias.

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