Las bacterias intestinales pueden influir en tu estado de ánimo: científicos

Existe una comunicación bidireccional entre el intestino y el cerebro.

La neurogastroenterología cree firmemente que tenemos un segundo cerebro en nuestro intestino. Un estudio de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA) demostró que las bacterias intestinales buenas o la ausencia de algunas malas pueden hacernos más resistentes a los estados depresivos.

La doctora en psicología y profesora de la Universidad Estatal de California, Marwa Azab, explica que el intestino humano está revestido con más de 100 millones de células nerviosas, más que en la médula espinal o en el sistema nervioso periférico.

“Esto explica por qué los antibióticos que perturban el ecosistema microbiano intestinal pueden causar efectos neuropsiquiátricos, interactuar con medicamentos psicotrópicos o influir en nuestro estado de ánimo”, señala en un artículo Psychology Today.

Relación directa

La especialista desarrollo humano indica que las sustancias químicas implicadas en la depresión y la felicidad, como la serotonina, también se encuentran en el intestino. De hecho, asegura que “el 90% de la serotonina se fabrica en el tracto digestivo y no en el cerebro”.

Los científicos descubrieron que las bacterias intestinales producen muchos otros neurotransmisores como la dopamina, la noradrenalina, la acetilcolina y el  ácido γ-aminobutírico (GABA). Todos son fundamentales para el estado de ánimo, la ansiedad, la concentración, la recompensa y la motivación.

Es por ello, afirma la doctora, “el microbioma intestinal puede causar cambios en cómo reaccionan nuestros cerebros”. Lo que también explica por qué los trastornos del estado de ánimo son tan frecuentes en pacientes con síndrome del intestino irritable.

Cerebro equilibrado

Científicos de la UCLA hicieron que in grupo de mujeres sin síntomas gastrointestinales o psiquiátricos tomarán yogur y un producto lácteo no fermentando. Los resultados arrojaron que quienes consumieron la leche fermentada, durante cuatro semanas, presentaron cerebros más tranquilos.

Por lo que se considera que “la exposición y el consumo de bacterias buenas son necesarias para un cerebro equilibrado”. De allí, que recomiendan cuidarlas para tener una mejor calidad de vida.

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